La impiedad

La impiedad

Octubre 04, 2010 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

Las 140 páginas del fallo de la Procuraduría contra Piedad Córdoba no constituyen nada distinto a una larga especulación. Y el fallo mismo no se podría mantener ante ningún jurista imparcial.De entrada debe decirse que cualquier fallo sostenido sobre el contenido de los computadores decomisados en el campamento de Raúl Reyes debe ser puesto en duda por cualquier demócrata. No por Piedad Córdoba, a quien su imprudencia, falta de ponderación y manzanillismo seguramente le pasarán cuentas de cobro elevadas. Sino por la justicia y por el derecho que le asiste a cualquier acusado.Vale recordar que Ronald Noble, secretario general de la Interpol, luego del examen pericial de ese organismo, señaló ante los medios que “Entre el 1 y el 3 de marzo el acceso a los datos contenidos en las citadas pruebas no se ajustó a los principios reconocidos internacionalmente para el tratamiento de pruebas electrónicas por parte de los organismos encargados de la aplicación de la ley”.Y Christian Valencia, comentando ese informe en una columna de El Tiempo, concluyó que “No es por aguar la fiesta, pero la cadena de custodia jamás se respetó, ergo toda la información que salga de esos computadores debería ponerse entre paréntesis. El derecho funciona así. Al menos en derecho. Y creo que pertenecemos a una República de Derecho”. En otras palabras: el fallo del Procurador contra Piedad Córdoba es un fiasco, puesto que se apoya principalmente en el contenido de los computadores de Raúl Reyes.E incluso en gracia de discusión, el texto de los correos citados en el fallo tampoco da para sanción alguna. El Procurador pareciera desconocer las recomendaciones más elementales que debe seguir una persona cuando realiza una labor de mediación. Por fortuna cualquiera puede leer en internet el Manual del mediador exitoso publicado por el FBI, en el que la primera recomendación le indica que debe ganarse la confianza del enemigo. Incluso poniéndose a veces de su parte y dándole a entender que él también se encuentra molesto con aquellos que lo enviaron a mediar. El buen mediador, el que obtiene resultados -liberación de rehenes, liberación de resultados- en ocasiones tiene que hacer concesiones que no serían bien vistas por quienes sólo tienen en mente continuar con la batalla, o llegar a la confrontación sangrienta.Y, bien sea por encargo del Estado, o por la voluntad de los parientes de las víctimas, eso fue lo que hizo Piedad Córdoba, con éxito notable: logró que las Farc entregaran a 14 secuestrados. Al mediador se le mide por los resultados obtenidos, no por los procedimientos empleados, si éstos no entrañan una actuación criminal. Es como en el fútbol: lo que importa es que el equipo gane y no cómo lo haga. Mejor si lo hace jugando limpio como lo hizo España, pero Holanda también hubiera podido ganar, cometiendo un faul tras otro.En mi sentir, el Procurador le está cobrando a Piedad lo que él considera faltas contra la fe. En particular el apoyo de esta Senadora al movimiento Lgbt, cuyos integrantes practican lo que en los textos cristianos se consideran pecados abominables. Y su fallo obedece a la sentencia bíblica: “Cualquiera que practique alguna de estas abominaciones, será eliminado de su pueblo”(Levítico 18: 29).Pobre Piedad, ha sido condenada por un juez impío, es decir cruel. Y además fanatizado.

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