Insistiendo

Enero 09, 2012 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

El 6 de diciembre de 2011, en horas de la noche, Caracol emitió un despacho según el cual se habrían detenido dos turbinas de generación de energía en Salvajina, dejando de arrojar 180 metros cúbicos por segundo de agua al río Cauca, con el fin de aliviar la situación de la poblaciones ribereñas del gran río (ver http://www.caracol.com.co/noticias/regional/detienen-dos-turbinas-de-la-represa-de-salvajina-para-evitar-nuevos-desbordamientos-del-rio-cauca/20111206/nota/1588844.aspx).Esta información, que pasó un tanto desapercibida, es la que me hizo pensar que se había cometido algún error en el manejo de la represa, e incluso que se favoreció el interés de generar energía por encima de la protección de la vida y bienes de los ciudadanos. La razón: ese día, el 6 de diciembre, las aguas del Cauca inundaron Juanchito, y apenas después del dramático acontecimiento se detuvo la generación de energía cortando el flujo de agua. La pregunta es obvia: ¿Por qué no se hizo aquello el día 4 ó 5, cuando el invierno arreciaba y la inundación de Juanchito parecía inminente? ¿Por qué sólo se actuó después del desbordamiento? ¿Se trató de algún error técnico? ¿Hubo presiones para no parar las turbinas de generación?Pues “después de ojo afuera no hay santa Lucía que valga” como dice la sabiduría popular. Sabiendo que Salvajina es un embalse con capacidad para almacenar más de 600 millones de metros cúbicos de agua y que el día 4 de diciembre se encontraba alrededor del 50% de su capacidad, y también que ríos no regulados como el Palo, el Timba, el Ovejas y el Desbaratado, venían rugiendo, ¿No era lo lógico e indicado cerrar las compuertas en Salvajina para que no cayera más agua al Cauca, tratando de evitar la inundación de Juanchito y otras poblaciones ribereñas?Debo insistir en este tema, para disgusto de algunos amigos y lectores porque me parece un asunto de vida o muerte. Y creo que hay que pasar de las páginas de los periódicos o de los despachos radiales a las autoridades competentes. Creo que la Procuraduría Ambiental debe tomar cartas en el asunto e iniciar una investigación que determine si el manejo de Salvajina durante los días 4 y 5 de diciembre fue el recomendado y ajustado a los protocolos existentes o, por el contrario, si se cometieron errores irreparables, que trataron de taparse con la detención de dos turbinas de generación el día 6, cuando el daño ya estaba hecho. Aprovecho también para llamar la atención sobre un tema que, a mi manera de ver, es de los asuntos cruciales para el desarrollo vallecaucano: la recuperación, control y aprovechamiento del río Cauca, cuyos primeros pasos se dieron con el encuentro de departamentos y municipios de la cuenca del Cauca en 1997 en Cartago, por iniciativa de la gobernación de Germán Villegas, y cuyas conclusiones aún no han sido tenidas en cuenta.Este tema, al lado del puerto de Buenaventura con sus vías de acceso y salida, el manejo de la Cuenca del Dagua, el nuevo cruce de la cordillera Central entre Tuluá y Roncesvalles, la recuperación del Ferrocarril del Pacífico y su ampliación hasta Antioquia, el plan hortifrutícula en los piedemontes vallecaucanos, la construcción, dotación y operación de unos 500 jardines infantiles públicos en la región y el aprovechamiento de las manifestaciones espirituales que han sido declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad, constituyen un listado de grandes asuntos de los que depende el futuro inmediato del Valle del Cauca.Por ahora, los damnificados de Juanchito y Puerto Mallarino necesitan saber qué paso y no más exculpaciones interesadas.

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