Epidemias

Epidemias

Julio 20, 2010 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

Las anécdotas que les enseñan a los escolares en todo el mundo sobre la historia podrán ser incompletas, pero ayudan a fijar en la memoria joven ciertos acontecimientos complicados de entender. A los niños franceses, por ejemplo, les cuentan, entre otras cosas, que el 14 de julio de un año muy lejano la gente de París se molestó mucho, se metió a la fuerza a la cárcel, liberó a los presos y la destruyó. En Estados Unidos, que un muchacho escuchó a dos soldados ingleses hablando de que iban a arrestar a dos señores muy importantes y corrió a avisar. Esa noche, un hombre de apellido Revere cabalgó 20 kilómetros en dos horas, alertó a la gente de diez o doce pueblos y al día siguiente empezaron los combates contra el ejército de la reina.En Colombia, la anécdota involucra a un señor español que se negó a prestar un adorno para agasajar a un criollo que venía de Ecuador, en un día de mercado. Más tarde llegó Simón Bolívar en un caballo blanco y ganó muchas batallas. Son escenas que se fijan fáciles en la mente y sirven como punto de partida a trasfondos complicados como la podredumbre de la institución monárquica francesa, las arbitrariedades fiscales de la inglesa y el deterioro de la corona española, avasallada por Napoleón y quebrada económicamente. Pero hay un enfoque que puede incorporar las dos visiones y ayuda a comprender los cambios colectivos grandes y profundos del pasado o del presente. Malcolm Gladwell, un periodista y escritor inglés que vive en Estados Unidos, propone estudiar ciertos fenómenos sociales como si fueran epidemias. En un libro tristemente traducido como ‘La clave del éxito’ (título original: ‘The tipping point’), analiza la trayectoria de varias tendencias sociales y productos hasta descubrir cómo y por qué alcanzaron el punto de inflexión a partir del cual se convirtieron en fenómenos de masas.Según él, las ideas de independencia, el gusto por los zapatos de gamuza o la disminución de la violencia en las calles de Nueva York son transformaciones sociales que se regaron como virus y compartieron ciertas características comunes. En todas hubo un grupo de pioneros, todas surgieron de una idea contagiosa y todas ocurrieron en cierto tipo de contexto. Las anécdotas del florero, del jinete y de la cárcel adquieren otra luz dentro de ese novedoso análisis.A través de bien documentados ejemplos, Gladwell expone una serie de argumentos muy convincentes que no sólo ayudan a entender lo que pasó, sino que, incluso, admiten la posibilidad de administrar las epidemias sociales. En manos de buenos alcaldes y otros administradores públicos, estas teorías pueden ayudar a transformar sociedades enteras con acciones concretas.En Colombia ha habido varios ejemplos positivos que se pueden explicar como ‘virus’ que arrancaron localmente y contagiaron a distintas ciudades del resto del país y hasta del exterior: el desarme y la ‘hora zanahoria’ de Rodrigo Guerrero en Cali, el ‘pico y placa’ de Antanas Mockus y los andenes anchos, el Transmilenio y los bolardos de Enrique Peñalosa, en Bogotá, son algunos.

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