Entre Tahures

Mayo 19, 2014 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

Al momento de escribir esta columna tengo ante mis ojos la portada de una de las páginas internacionales más respetadas del mundo: http://www.bbc.co.uk/mundo/Ella está encabezada por la información sobre el video que muestra al candidato presidencial Óscar Iván Zuluaga reunido con el hacker detenido por la Fiscalía, donde se escucha la discusión de estrategias para difundir informaciones en redes sociales que perjudiquen a la campaña del candidato Presidente.En su artículo, la BBC cita a Enrique Peñalosa, quien sostiene que “Colombia no puede permitir que un candidato a la presidencia le mienta y además cometa delitos, no podemos considerar siquiera la posibilidad de elegir un presidente que pasaría su tiempo defendiéndose de ir a la cárcel donde terminará de todas maneras, Zuluaga debe renunciar de inmediato y responder ante las autoridades”.Más allá del escándalo internacional y de las negativas repercusiones que este análisis de la BBC tendrá con respecto a Colombia, aquí sabemos que este tipo de hechos se han convertido en moneda corriente de nuestras campañas políticas y del ejercicio del poder. Sabemos, por ejemplo, que Álvaro Uribe fue reelegido mediante una reforma constitucional obtenida con la comisión del delito de cohecho (¿En qué irá el juicio a Sabas?). Que realizar interceptaciones ilegales de comunicaciones de rivales políticos e incluso de magistrados de la Corte Suprema de Justicia fue un estilo usual en los gobernantes colombianos, hasta el punto de que una exdirectora del Das se encuentra prófuga de la justicia. Y que en la elección del actual Presidente se hizo gala de una repugnante guerra sucia contra el candidato Antanas Mockus.Así, enfrentados Juan Manuel Santos y Óscar Iván Zuluaga, ambos procedentes de una misma corriente malsana, era de esperarse que la guerra sucia arreciara. Y lo ha hecho más allá de toda expectativa, hasta producir asco. Increíble que aún exista un solo analista que se muestre empeñado en probar que una campaña es sucia y la otra no. Ambas lo son, con clara superioridad en estas malas artes de la banda de la Z.Quién sabe qué patrañas se inventarán ahora para desvirtuar la información y las imágenes del video al que alude la BBC. No importa, por sanidad mental nadie debe dejarse atrapar en ese barril de puercos. Que actúe la justicia, pronto, y que los responsables paguen sus culpas.Por ahora, también por sanidad mental, tal vez votaré en la primera vuelta presidencial por Enrique Peñalosa, que me parece un candidato serio, estudioso, con probada capacidad gerencial y que no está untado de porquerías. Las otras opciones diferentes desgraciadamente también arrastran el lastre de actos injustificables.Martha Lucía Ramírez no sólo perteneció a la banda de la Z, sino que fue directa responsable del ascenso del narcodelincuente Mauricio Santoyo a general de la República. Clara López fue secretaria de gobierno de Samuel Moreno, testigo muda del robo a Bogotá.Y no hay más, fuera del voto en blanco. Que tampoco es mala opción. Así, tal vez nuestra generación no pase a la historia como aquella que permitió el descenso del país a un abismo sin fondo de corrupción y porquería.O tal vez sí, que cada cual escoja.

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