Enredos culturales

Septiembre 01, 2014 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

En su columna de El Tiempo, el profesor Fabio Martínez sostiene que “el país necesita de una política cultural donde dé prioridad a lo fundamental”(sic).Una obviedad, en la que Fabio se olvida que esa política por la que clama existe y está consignada en diversos documentos de carácter legal como la Constitución, la Ley General de Cultura y el Pacto Universal por los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, del que Colombia es signatario. En esencia, lo que dice es que “los ciudadanos tienen derecho al disfrute del patrimonio cultural de la Nación”.Este es el eje alrededor del cual giran las políticas culturales del Estado colombiano, en todos sus aspectos. Y define la prioridad de las inversiones culturales en los niveles territoriales, así: 1. Bienes que conforman el patrimonio cultural de la humanidad; 2. Bienes que conforman el patrimonio cultural de la nación; 3. Bienes que conforman el patrimonio cultural de regiones y localidades; 4. Bienes culturales que no son de carácter patrimonial. Esta política es clara, y lo que el país no necesita es que se vuelva a formular, sino que se cumpla. Y los profesores harían bien en leerla, antes de acusar sin fundamento o hacerse los ingenuos.Fabio se olvida que en el caso de las entidades con crisis financiera en el Valle, como Incolballet, Inciva, Bellas Artes, y la Biblioteca Departamental, la responsabilidad exclusiva ha sido del Gobierno Departamental y no de otros niveles territoriales. Pues esas dependencias son entidades públicas del orden departamental, cuyo presupuesto elabora la propia Gobernación y aprueba la Asamblea mediante ordenanza. De hecho, al no girar los recursos a tiempo, la Gobernación está incumpliendo con un mandato legal.Además, ha mentido, pues Ana Lucía Villa demostró, documentos en mano, que la Gobernación tenía los recursos para cumplir sus obligaciones presupuestales que, insisto, tienen carácter legal. Y los intelectuales que se preocupan por el asunto debieran ceñirse a los hechos, en vez de ponerse a buscar culpables donde no existen. Tiene sesgos de infamia acusar a un Ministerio o a una Secretaría de Cultura, que están ejecutando los presupuestos que les corresponden, porque un gobierno departamental no cumple con sus obligaciones y lleva a la crisis a una serie de entidades culturales queridas por los vallecaucanos.Y creo que lo hacen porque están defendiendo intereses particulares. Entonces amplían la infamia, emprendiéndola incluso contra un Festival como el Petronio Álvarez, que representa a dos patrimonios culturales de la humanidad (las músicas de marimba y los cantos tradicionales del Pacífico Sur, y las Fiestas de San Pacho donde reina la chirimía) porque necesitan de mayor financiación para sus propios emprendimientos culturales. Sólo que los suyos no tienen carácter patrimonial y debieran contar con buen patrocinio del sector privado. Fabio incluso, denomina al Petronio como una “rumbita” (pensaba que el profesor había leído a Bajtin, pero parece que no).Ojalá estos enredos no continúen porque las dificultades financieras de las entidades culturales del departamento seguirán, pues lo girado hasta ahora, apenas paga las deudas del semestre que finalizó, y no hay recursos garantizados para el que apenas comienza.Y que los acusadores lo hagan apegados a los hechos y no a sus malquerencias.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad