El tren

Enero 13, 2014 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

Nunca compartí que el proyecto de Metro Ligero para Cali, diseñado durante la administración de Mauricio Guzmán e iniciado, en sus estudios, en la alcaldía de Ricardo Cobo, fuera sustituido por un sistema de buses articulados, debido a presiones del gobierno nacional y el monopolio cementero.Pero aquel estropicio se realizó y desde entonces Cali comenzó a tener graves problemas de movilidad. Ahora tenemos un sistema que no es el mejor para las condiciones de la ciudad y, desde luego, no queda otra alternativa que tratar de sacarle el mayor provecho posible. Por eso entiendo la disyuntiva apocalíptica del alcalde Guerrero cuando plantea que “este año el MÍO funciona bien o se fracasa”.Es un llamado de atención para que se solucionen los problemas pendientes, muchos de los cuales se deben a la voracidad de los empresarios del transporte, que buscan sobreprecios en los viejos buses que deben chatarrizar, o que quieren hacerse con la parte del león en los negocios de transporte que falta implementar, o con la vieja maña feudal de adueñarse de rutas sin contar con vehículos suficientes para atenderlas. Ellos prefieren una demanda excesiva a prestar un buen servicio. El usuario les importa un comino.Pese a que solucionar este problema es prioritario para la ciudad, sigo sin entender por qué no se inician los trabajos para recuperar la vía férrea que atraviesa la ciudad de sur a norte, pasando por el centro, ni se da al servicio al menos una línea de tren de pasajeros para conectar a Cali con Yumbo o con Jamundí, en una primera instancia.Al respecto escuché al secretario de Tránsito, Alberto Hadad, hablar de “un tren para poder utilizar todo el corredor de la carrilera y organizar ese par de pedazos que quedan pendientes para atravesar  la ciudad. Qiuen desee abundar en detalles sobre el asunto puede consultar la página web caliescribe.com. Ese es un gran consenso, compartido por ciudadanos de distintas vertientes ideológicas, que debiéramos comenzar a ejecutar ahora. No hay que hacerlo todo de una vez, sino comenzar por partes. Digamos, primero una línea de tren entre Cali y Yumbo. Luego la otra, que atraviese toda la ciudad y vaya hasta Jamundí. Más adelante la que llegue a Palmira y luego la que nos conecte con Candelaria y Pradera. Así, paso a paso, ganando terreno, mientras logramos que el MÍO funcione a plenitud.Y hacerlo sin embelecos, sin ponernos a discutir sobre el ancho de la trocha, sino utilizando la ya construida. Dejando espacio para el proyectado cinturón verde, para andenes, ciclorutas y motovías, e incluso calles pavimentadas. Pero no haciendo todo al tiempo, porque esa sería la mejor manera de no llegar a ninguna parte.Este gran proyecto de transporte sería el mayor aporte de Rodrigo Guerrero a la ciudad y, sin duda, una obra que le agradeceríamos los caleños durante varias generaciones.Puede ser un proyecto público, financiado con recursos de regalías, o del gobierno nacional como parte del Sistema de Transporte Masivo –que lo es-, o recibir propuestas de consorcios privados para entregarlo en concesión.Lo importante es comenzar ahora, con el mismo sentido de urgencia que tienen la solución a los problemas de abastecimiento de agua potable, de educación inicial, de seguridad ciudadana y del MÍO, por mencionar algunos apremiantes.

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