El puerto y el Dagua

El puerto y el Dagua

Febrero 07, 2011 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

Resultó interesante el intercambio de ideas entre el ministro de Obras, la bella e inteligente directora de la Cámara de Comercio de Buenaventura y el presidente de la Sociedad Portuaria, en el consejo comunitario convocado por el presidente Santos en Cartago.Tema: el dragado del canal de acceso a la bahía. La posición de Buenaventura fue clara: se requiere un dragado inmediato, en un plazo no superior a 6 meses, hasta los 13,5 metros. Y el inicio simultáneo de estudios para continuar luego hasta llegar a los 15, 5 metros. De lo contrario, como lo expresó la funcionaria de la Cámara de Comercio de Buenaventura, esta ciudad quedaría convertida en un “puerto de chalupas”. O, como lo dijo el miembro de la Sociedad Portuaria, “si no es así, no habrá puerto”.El Presidente se mostró preocupado, pero no tanto su ministro ni el director de Invías, quienes no quisieron comprometerse con una fecha para entregar el canal dragado 13,5 metros. Le dieron largas al asunto, dijeron que tenían los recursos, pero al final no se definió un lapso para la ejecución de esta obra crucial.En realidad todos debiéramos estar preocupados, pues de esta obra depende el futuro del Valle. Pero, además, porque el enfoque de la obra sigue adoleciendo del mismo problema que ha padecido siempre. Se piensa tan sólo en el dragado, pero no se tiene en cuenta aquello que causa la necesidad de dragar el canal de acceso cada cierto tiempo. Me refiero a la carga de sedimentos que el río Dagua arroja a la bahía de Buenaventura día tras día.Se trata de miles de toneladas producidas por el deterioro de la cuenca de este río, que dificultan la navegación y le hacen perder competitividad a Buenaventura. Hay que dragar sí, pero al mismo tiempo hay que poner en ejecución el “Plan de recuperación de la Cuenca del río Dagua con participación comunitaria”, diseñado por el ingeniero Francisco Quiroga, con la participación de la universidades del Valle y Tolima, y que duerme el sueño de los justos en los anaqueles de la CVC hace más de una década.Sólo de esta manera se evitará el periódico dragado y tendrá sentido la expresión “mantener el canal de acceso”. De lo contrario se trata del trabajo del tonto: tapar un hueco para luego vaciarlo. Y a un costo altísimo.Los dirigentes de Buenaventura debieran ocuparse de este asunto, junto con los alcaldes de Dagua, La Cumbre, Vijes, Restrepo y Yotoco, para exigirle a las autoridades departamentales y, en especial, a la CVC que ejecuten el plan de recuperación diseñado. A él debieran concurrir todos los que usan y han deteriorado la cuenca: Invías, Ferrovías, Ecopetrol, los gremios privados exportadores, las compañías mineras, la Sociedad de Agricultores y Ganaderos (la ganadería extensiva ha acabado con la cuenca alta) y, desde luego, la Nación y el Departamento.La prosperidad del puerto y el desarrollo del Valle dependen de la ejecución de este plan, que nunca debiera olvidarse cada vez que se habla de dragar el canal de acceso a la bahía de Buenaventura.Nada sacamos con que se drague a 13,5 metros ahora y 15,5 después, si no se controla la causa del problema. Es elemental, pero casi siempre se olvida.

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