‘El Nano’ Rodrigo

Julio 18, 2011 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

Se llamó Hernán Rodríguez, nació en Tumaco en 1907 y murió en Miami en 1943. Vivió apenas 36 años, era uno de los más importantes directores de orquesta latinos en Estados Unidos y se le conocía como ‘el Nano’ Rodrigo.Supe de él hace unos años, en una conferencia dictada por el musicólogo Egberto Bermúdez, quien ejemplificó su música con una rumba convertida en éxito internacional por la orquesta de Xavier Cugat, de la que dijo era compuesta por el “gran músico tumaqueño Nano Rodrigo”. Luego supe que su memoria era más apreciada en Ecuador que en Colombia, y que el historiador Alejandro Pro Meneses le dedicó un capítulo en su libro ‘Discografía del pasillo ecuatoriano’ en el que lo destaca como uno de los músicos más importantes de su época y se lamenta de que los colombianos no hayamos “enmendado” el olvido que tenemos con respecto a este pionero tumaqueño.A su vez, Hernán Restrepo Duque, escribió que el Nano “interpretó los pasillos ecuatorianos con un son y un gusto que los mismos figurones con que ese país (Ecuador) dotó al mundo musical americano en los años 60 –Julio Jaramillo, Olimpo Cárdenas, Lucho Bowen, Lucho Barrios- no pudieron superar”. Lo que es un elogio supremo, pues este grupo de cantantes, entre los que también se destacó otro tumaqueño, Tito Cortés, fueron los mejores cómplices de los amaneceres portuarios en toda América Latina. En la cita de Restrepo sólo hay que precisar que Barrios era peruano. Supe, en el festival del bolero de Riohacha, que la música de estos intérpretes también arrollaba en México, Cuba y el Caribe, tanto continental como isleño. Pero no hay que olvidar que Rodrigo era tumaqueño, es decir, un ciudadano portuario, en una época en que aún quedaba en esa ciudad del Pacífico Sur algún vestigio de la bonanza del comercio de la tagua, el llamado “marfil vegetal”, por lo que los tumaqueños estaban relacionados con la marinería del mundo entero.Por eso mismo Rodrigo viajó muy joven a Estados Unidos, donde se labró un prestigio creciente como intérprete, compositor, arreglista y director de orquesta. Influido por el mundo, fue multifacético: las rancheras y los huapangos, las bahianas brasileras, los sones y las rumbas cubanas, el pasillo ecuatoriano y el bolero, las cumbias y los bambucos, los tangos y las milongas, no le fueron ajenos. Compuso y grabó música en todos estos géneros y en todos ellos es reconocido.Cali sabe del Nano, sin ser consciente, por el ‘crooner’ cubano Pepito López, cuyas canciones fueron éxitos en nuestra ciudad en los años 30 del siglo pasado y aún se escuchan con devoción en los bares de la vieja guardia. La orquesta en la que el cubano cantaba era la del Nano Rodrigo, por entonces una de las grandes bandas latinas del ambiente neoyorquino. En esa orquesta se inició también el sobresaliente músico portorriqueño César Concepción, cuya orquesta rivalizaría con ‘Machito y sus afrocubanos’ en la década de 1950.Pese a su juventud, el Nano fue reconocido como par de Xavier Cugat, Eddie la Baron, Don Maya, Carlos Molina y José Morand, los directores caribeños de las grandes bandas latinas que dominaban la escena musical popular en los Estados Unidos.Supe por Humberto Corredor que los familiares del Nano viven en Cali. Ojalá alguno de ellos se acercara a contarnos de este gran músico del Pacífico con el que la música colombiana está en deuda.

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