El debate

Abril 28, 2014 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

Como muchas otras personas y comentaristas, me llama la atención la apatía en la que se desenvuelve la actual campaña electoral. A mi manera de ver, no se debe a que no existan temas por debatir, sino que no hay debate.Ninguna controversia seria e interesante se encuentra al orden del día. En parte, porque nadie la ha planteado, pese a que hay mucho por discutir. Y todos los candidatos, incluido el Presidente, no tienen capacidad para generar controversia, o no lo pueden hacer. Claro que al candidato-presidente eso no le conviene, pues lo favorece la calma chicha.Pero es que la oposición tampoco genera nada. Desde la derecha todo se resume en el insulto -¡Traidor!- o en acusaciones que lindan con la calumnia. Eso a nadie le interesa. Desde la izquierda, un par de señoras de poco vuelo intelectual, no se muestran capaces de armar una sola controversia en cualquiera de los múltiples temas que han sido de recurrente estudio por una gran cantidad de intelectuales izquierdistas.Y, en el centro, Peñalosa parece que no se ha decidido, ni a hacer oposición al gobierno, ni alinearse con Uribe, ni a seguir los consejos de Claudia López. Es decir, nada. Todos parecen nadaístas, mucho ruido y pocas nueces. O mejor, “el parto de los montes”, suenan truenos y centellas, y apenas sale corriendo un ratoncito. O un poemita, que se repite hasta el cansancio durante 50 años.En estas condiciones hay pocas dudas en que la situación favorece al Presidente-candidato, que ha logrado algunos objetivos, pero que ha tenido grandes fracasos. Por ejemplo, el tema educativo es uno de ellos, que nadie quiere controvertir, pese a que les interesa a todos los colombianos.Leo que el gobierno ha aceptado la propuesta de la Fundación Compartir que, luego de examinar los sistemas educativos de Finlandia, Corea del Sur y Canadá, reduce todo el asunto a la formación de los maestros. Ya la Ministra del ramo, que ha sido muy mala, anunció que se revisarán los currículos y las exigencias de ingreso a las facultades de educación en el país.Aquí hay un gran debate, porque se omite el asunto crucial, en el que se fundan los sistemas educativos exitosos: la educación es un derecho, no un negocio. En los tres casos estudiados, la educación es universal y gratuita desde el preescolar hasta al menos la culminación de la primaria. Eso es así tanto en la muy capitalista Corea del Sur como en la socialdemócrata Finlandia. Bueno, ¿por qué no comenzar por allí, y acabar con los muy costosos y rentables negocios privados de educación en los niveles preescolar y primario? Algún candidato debiera hacerle esa pregunta al gobierno, pero me temo que ninguno ha estudiado con seriedad el asunto. ¿Qué ha hecho Finlandia para garantizar una educación universal y gratuita desde el nivel preescolar hasta que el joven sale graduado de la Universidad con título de doctorado? También creo que ninguno se ha hecho esa pregunta y se asombrarían al saber que Finlandia hizo las reformas educativas en la década de 1950, cuando era uno de los países pobres de Europa.Invertir en educación, garantizándole el derecho a todos, es la mejor estrategia para el desarrollo de un país, lo mismo que para su equidad.Pero nadie quiere debatir este tema, con agudeza y conocimiento. Si alguien lo hiciera la campaña alzaría vuelo y no seguiría languideciendo, como sucede ahora.

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