Dos preocupaciones

Noviembre 04, 2013 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

Dos servicios públicos básicos en una ciudad son el agua potable y energía eléctrica de buena calidad. En ambos Cali tiene deficiencias y ambos amenazan con mayores problemas a futuro.En cuanto al agua, por fortuna la administración de la ciudad y la nueva gerencia de Emcali han anunciado que pronto se iniciarán los estudios para definir las nuevas fuentes de abastecimiento para la ciudad. Ojalá que sea pronto, pues el horizonte de una ciudad sin agua potable es demasiado cercano en el tiempo.Ahora, en invierno, no sabemos qué sucederá con las compuertas del embalse de Salvajina, pues ya en el pasado inmediato, diciembre de 2011, se abrieron para arrojar millones de metros cúbicos al día, cuando las lluvias más arreciaban, hasta que se inundó el corregimiento de Juanchito. Sólo se cerraron después de esa tragedia.Y, al respecto, siempre habrá que recordar que Salvajina se construyó con un propósito ambiental: regular los caudales del río Cauca para evitar inundaciones en el valle geográfico. Producir energía fue un propósito subsidiario. ¿Será que en algún momento las prioridades se cambiaron, sin que nos diéramos cuenta? Lo sucedido en diciembre de 2011 nos lleva a esa pregunta, y a otra más: ¿De veras la CVC es la entidad que opera las compuertas de Salvajina?Tampoco debemos olvidarnos de que hay vastas zonas de la ciudad, densamente pobladas, que no cuentan con servicio de agua potable de buena calidad. Pienso en el corregimiento de Montebello y sus veredas, lo mismo que otras regiones de ladera en las que el agua es de mala calidad. De hecho, valdría la pena hacer exámenes serios y claros que nos digan si el agua que tomamos los caleños y que en las que abrevan nuestros hijos y nietos están libres de tóxicos, bacterias y otros elementos nocivos para la salud.Por otra parte, en cuanto a la energía, parece claro que la ciudad sufre por la deficiente conducción del servicio hasta los ciudadanos. Cali sufre frecuentes cortes del servicio, sin que la ciudadanía haya sido informada de la estadística promedio de cortes cada mes y cada año, lo mismo que de aquellos circuitos que presentan una situación crítica, y que requerirían de una intervención mayor.Parte del problema consiste en que los sistemas de conducción de energía en Cali son obsoletos. En especial el hecho de que la mayor parte de ella se haga por cableado aéreo, desprotegido, que colapsa ante cada aguacero o viento fuerte. Adicionalmente este cableado es de aluminio, que presenta desventajas frente al de bronce, que es el acostumbrado en las ciudades modernas, no necesariamente ricas. También debe tenerse en cuenta que la ciudad ha aumentado su población, para no mencionar el robo constante del fluido, que las autoridades no han podido resolver.Se sabe que en el circuito del centro, el único de la ciudad que cuenta con cableado subterráneo, la defraudación del fluido es de grandes dimensiones, y que incluso hay empresas criminales para suministrar fluido a negocios grandes, muchos de ellos conocidos por las autoridades. Pero nadie hace nada, mientras el resto de la ciudad sufre y, en algunos circuitos, mucho, por la sencilla razón de que la defraudación no permite que Emcali cuente con los recursos suficientes para abordar la tarea de cambiar el cableado aéreo obsoleto o para hacer el mantenimiento requerido del sistema.Vamos mal en estas materias y ojalá los directivos de Emcali les hablaran claro a los ciudadanos.

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