Divagaciones

Divagaciones

Diciembre 30, 2013 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

“Se va 2013 con su alegría”. Es un decir, una costumbre, pues la alegría no fue tanta. Por ejemplo, la feria de Cali salió bien, aunque tuvo lunares, al menos uno evitable.Creo que la eficacia e inteligencia de Luz Adriana Latorre le permitió solucionar varios problemas en forma exitosa. De hecho, para muchas personas, esta ha sido una de las mejores ferias de los últimos años. Lo que ayuda a la ciudad y mejora el ánimo de sus habitantes. Lo que no pudo resolver, como la cabalgata, no estaba en realidad al alcance de sus capacidades. Los problemas de la cabalgata no son logísticos, de producción o gerenciales, sino que tienen que ver con la naturaleza del evento. Para decirlo crudamente: una bosta fresca de caballo aromatiza el campo, pero huele a m… en la ciudad.Corfecali se anotó un gran acierto con la producción de los éxitos musicales de las Ferias de Cali, a cargo de José Aguirre y la Cali Big Band. No dudo que se trata de una de las mejores producciones musicales del año, en Cali y Colombia. Se reviven los recuerdos y la bella y alegre música bailada por multitudes nos enseña cómo es Cali. Por ejemplo, más del 80% de los temas que han sido éxito en las Ferias no pertenecen al universo musical de la salsa.Y los que pertenecen a ese universo, con excepción de alguno de Celia Cruz, tampoco forman parte del grupo de los grandes éxitos internacionales de la salsa. Parece que ellos hubieran pasado inéditos en Cali, o tan sólo escuchados por una minoría de melómanos. Es más, la elección de la canción de la Feria este año, recayó en un tema musical de baja calidad, que repite una receta mil veces realizada y, en muchos casos, con mejor fortuna. Un disco perrata, que no se corresponde con la calidad de Feria que tuvimos. Pero, qué le vamos a hacer, así es el gusto promedio de nuestra población.Aquí debiera decir que nos falta educación, incluida educación musical, para aprender a separar el grano de la escoria y el oro del cobre. Pero no quiero meterme en ese tema enojoso, que heriría muchas sensibilidades. Aunque sepa que la afirmación “en gustos no hay disgustos” es falsa, pues el gusto también se educa, dejémoslo allí, y limitémonos a decir que cuando algún melómanos escribe que la salsa “huele a ron y caña”, hizo una buena metáfora, aunque no haya escrito una palabra sobre música. O mejor, que escribió una tontería, pues el sentido del olfato no sirve para comprender la música, y menos para diferenciar la que es de gran calidad, de la que apenas llega a lugar común.Entonces, una buena feria, inteligentemente organizada, con una gran producción musical, pero con un retroceso en la canción escogida por la audiencia de la radio. Un reflejo de lo que somos: capaces de grandes cosas, pero también de perraterías. La condición humana es en extremo contradictoria.Pero si arribamos al fin de año con buena salud, todo está bien. Significa que en el 2014 podremos intentar de nuevo grandes cosas y, sin duda, incurrir de nuevo en una que otra perratería. Mientras éstas se concentren en el tema del gusto, nada grave habrá pasado, más allá de una ligera reducción de la autoestima.Podemos esperar el 2014 con bien fundados anhelos, las cosas no han sido malas para nuestra ciudad este año que termina, y tendremos una nueva oportunidad para evitar el mal gusto. Feliz Año a mis lectores y sus familias.

VER COMENTARIOS
Columnistas