Discusiones

Marzo 18, 2013 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

Hace poco un columnista de la capital del país escribió que “la situación económica venezolana es definitivamente catastrófica: ruina en la industria petrolera, descomunal deuda externa, una altísima inflación, una moneda por los suelos, desabastecimiento total de productos básicos, descuido de la infraestructura, alarmante inseguridad y, por si fuera poco, una escandalosa corrupción…”.En fin, un cuadro dantesco. Pero, ¿es así, en realidad? Veamos: 1. “…ruina en la industria petrolera…” La afirmación es, por lo menos, dudosa. Estudios académicos respetables, parte de ellos reproducidos en la revista británica The Economist, señalan que Venezuela tiene las mayores reservas petrolíferas del mundo, y que ellas permiten el autoabastecimiento y la capacidad exportadora, ¡por los próximos 200 años! De no mediar un desastre ambiental o humano de dimensiones catastróficas, nada permite pensar que esta situación cambie.Los mismos académicos señalan que los ingresos por renta petrolera en los siguientes 20 años serán del orden de 1,5 billones de dólares, aún si hay cierta disminución de los precios del crudo en los mercados internacionales. Con este fondo, equivalente al presupuesto anual de inversiones de una potencia económica como el Japón, los gobiernos venezolanos pueden hacer el asistencialismo que quieran, sin que nada grave suceda. Luego, “la ruina en la industria petrolera” es una falsedad que no se sostiene.Tampoco lo de la “descomunal deuda externa”. Según las fuentes internacionales más serias, la venezolana se encuentra en el 51,8% del PIB, que es más que la colombiana, pero que está lejos de ser alta a nivel mundial. Países como Japón, Estados Unidos y Alemania, para mencionar algunos de los más desarrollados, ya quisieran tener su deuda externa en el porcentaje que la tiene Venezuela. Así que el columnista bogotano también está errado en esa parte de su apreciación.“Altísima inflación”. No tanto, es cierto que la inflación es alta si se compara con lo que sucede en América Latina, pero es similar a la argentina y está muy por debajo de Bielorrusia, a nivel mundial. Pero lo importante, en el caso de cada país, es compararla con el pasado que se quiere corregir o superar. Y sabemos que en el gobierno de Carlos Andrés Pérez, el último presidente adeco de Venezuela, la inflación alcanzó un 80%, muy lejos de la que ahora vive el país. El columnista aludido, que vivió en Venezuela y conoce el caso, sobre esto no dice, ni dijo ni pío.“Moneda por los suelos”. Tampoco, pese a la adopción de una devaluación brusca. Estoy seguro de que cafeteros, ganaderos y en general exportadores colombianos, se pondrían felices si el Gobierno adopta una medida similar a la realizada en Venezuela. De hecho tendrá que avanzar en este camino, pues peor es la ‘enfermedad holandesa’.En general lo mismo sucede con lo demás. La inseguridad ciudadana en Caracas es menor que la de Sao Paulo y Pernambuco, y similar a la de Cali y Medellín. Y, pese a dificultades, ya quisiéramos los colombianos tener una infraestructura vial que se acerque siquiera a la venezolana.Nunca me gustó Chávez, por chafarote, pero la Venezuela que deja está lejos de la caricatura malintencionada que dibujó Plinio Apuleyo Mendoza en El Espectador. Y una pregunta: ¿es mejor regalar plata a los pobres, como hizo Chávez, o dársela a los ricos, como hizo Uribe?

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