Cosas que faltan

Cosas que faltan

Marzo 14, 2011 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

Conocí una carta del senador Germán Villegas, dirigida a los gobernadores de la región Pacífico colombiana. En ella se plantea la necesidad de avanzar en la creación de un Instituto de Estudios del Pacífico, pues no existe una entidad que se encargue de estructurar los proyectos de desarrollo que se requieren.Se trata de una necesidad que tiene carácter de urgencia, pues es cierto que la mayor parte de los grandes proyectos se encuentran apenas en el terreno de las ideas y no cuentan con los soportes técnicos que permitan calcular sus costos, los retornos de la inversión, ni los impactos ambientales y socio-económicos respectivos. Pongo un ejemplo: hace poco, en una reunión con el Embajador de la República Popular China, le esbocé la idea de una gran vía que una al puerto de Buenaventura con el de Manaos en Brasil, cruzando la cordillera Central en el tramo entre Tuluá y Roncesvalle -que ya está hecho, sin pavimentar- y luego la Oriental entre Colombia (Huila) y Granada (Meta) -por hacer-, para continuar de allí al Vaupés, y el embajador, a quien le interesó el asunto -desde luego, Brasil es el principal socio comercial de China en Suramérica- preguntó que dónde estaban los proyectos y estudios de esa vía tan importante.No se le pudo decir nada porque esos estudios en detalle no se han hecho y no existe un instituto u organización que los tenga a cargo. Tan sólo la Federación de Cafeteros ha avanzado algo en el asunto pero, más preocupados por los intereses de sus agremiados -como debe ser- que por el impacto socioeconómico general, presta atención a otro cruce de la cordillera Central entre La Diana (Florida) y La Herrera (Tolima), que aún no se ha hecho, y que atraviesa territorios relativamente despoblados, más inseguros y menos dinámicos desde el punto de vista productivo y comercial.Lo mismo sucede con otros temas, como el proyectado puente terrestre entre el Atlántico y el Pacífico que, según se anunció, ya fue presentado por el presidente Santos al gobierno de la potencia asiática. Ni qué decir de la carretera Cartago-Nóvita, que se está construyendo desde la época de la Colonia y que significaría no sólo la redención del norte del Valle, sino la reconstitución de la región vallecaucana, al mismo tiempo que la salida de las riquezas mineras y agroforestales de los pueblos del San Juan al interior del país y a los mercados internacionales. Desde luego, sobre esto no hay estudios en detalle.Lo mismo sucede con las posibilidades de construir una o varias grandes hidroeléctricas en los grandes río del Cauca que desaguan al mar de Balboa, o a la necesidad de unir a Tumaco con Leticia, aprovechando la navegabilidad del río Putumayo. Ni para qué hablar de las perspectivas de desarrollo farmacológico sustentado en la biodiversidad del Pacífico, o la generación de productos alimentarios, o la modernización de la actividad pesquera, o el desarrollo sostenible de la minería y el turismo. Todo esto, y muchas cosas más se encuentran en el terreno de las nebulosas, pues no hay quien se encargue de elaborar proyectos viables, bien sustentados y técnicos, y socialmente factibles.En esto nos lleva ventaja el Caribe, que no sólo cuenta con el Observatorio del Caribe, financiado por el Banco de la República, sino también con el instituto Internacional de Estudios del Caribe, patrocinado por la Universidad de Cartagena. Estamos mal.

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