Cosas de Cali

Mayo 06, 2013 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

En Cali hay confianza en su alcalde. Y ahora que comienzan a terminarse y entregarse las obras que pagó la ciudadanía el ambiente mejora más.La obra que más impacta, tanto por su ubicación como por las labores de ingeniería realizadas, sin duda es el hundimiento de la Avenida Colombia. Y encima de ella quedará un amplio paseo, que hará más gratas las tardes de la ciudad y que puede ser una obra detonadora de la recuperación del centro histórico de Cali, un área patrimonial que ha visto aplazado para la eternidad el conjunto de obras que requiere.Pero claro, en Colombia estamos y hay que abrir los ojos. Escucho que las propiedades que quedarán al frente del paseo sobre la Avenida Colombia han tenido una gran valorización y que las ofertas de arrendamiento alcanzan precios escandalosos. Entiendo que esto suceda, pero no está bien que nada pase. Lo justo y lógico es que los propietarios beneficiados con una obra que se hizo a costa de la ciudadanía paguen por la plusvalía generada, si es que de veras quieren cobrar altos precios por sus predios. Por favor, que los vivos no se aprovechen de los aportes colectivos.Que se actúe pronto y con justicia. En sentido contrario, hay propietarios de pequeños negocios que soportaron los 21 meses de cierre de la avenida y están prácticamente en la ruina. A ellos hay que tratarlos con consideración e impedir que se les comiencen a pedir arriendos exorbitantes para expulsarlos de sus sitios de trabajo. En fin hay que tratar caso por caso, evitando la especulación y las avilantadas. Que la obra sea para el bien común y no sólo para beneficio de unos pocos, que se creen más avispados o poderosos.Algo similar sucede con la anunciada devolución de Empresas Municipales de Cali a la ciudad. Puede ser una cosa buena si se procede con justicia. Pero comenzar anunciando despidos masivos de trabajadores no es la mejor manera de proceder. Sobre todo cuando hay un ejército de contratistas que desempeñan, muchos de ellos, las mismas funciones de los empleados de planta. Y cuando todos tienen “dueño político” como lo aceptó Ramiro Tafur, el gerente encargado.Acabar con el clientelismo en Emcali es el requisito previo para cualquier saneamiento de la empresa. Creo que muchos sabemos, con bastante precisión, qué grupo político ferió la empresa a las clientelas electorales. Y aunque es un buen anuncio aquello de contratar una empresa cazatalentos para que ayude a seleccionar a su gerente, pienso que daría mejor resultado hacerlo por medio de un concurso público de méritos a cargo de una entidad respetable como la Universidad del Valle. Es más transparente y permite mayor control social.Estos anuncios son buenos y se sumarán a la realización de los World Games en julio que, aunque no son los Olímpicos, tienen mucha importancia para la ciudad y pueden contribuir al despegue de una cultura ciudadana que vaya más allá del respeto a las normas de tránsito -en lo que se ha ganado mucho-, el enlucimiento de las fachadas y la limpieza de la ciudad. Todo eso es necesario, pero no basta.Como no basta con inaugurar obras. Que nadie lleve a los visitantes a ver el puente nuevo sobre la calle 16 con carrera 83, que tiene un semáforo a la entrada y otro a la salida, ambos descoordinados. Un símbolo a la estupidez de la ingeniería nuestra, y varias cosas más que hoy no se pueden comentar.Vamos bien, pero hay que mantener los ojos abiertos.

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