Contra Brasil

Contra Brasil

Junio 30, 2014 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

“¡Ganamos! Sí, sí, Colombia…”, se oyó gritar por todo el país luego del triunfo de la selección contra los uruguayos.Ese grito, tan entusiasta y entregado por ciudadanos de todas las clases y etnias, suena extraño. Porque ninguno de los que lo gritó ganó nada, y ni siquiera compitió en algo. Lo hizo un grupo de futbolistas, que tal vez no gritaron tanto, ni de la misma forma. Pero el grito tiene sentido por una sola razón, más allá del fútbol: en el Mundial compiten las naciones, el Mundial es una alegoría de la guerra.Se trata de un invento europeo, al igual que el fútbol. Acabada la primera guerra mundial, los europeos contemplaron horrorizados la devastación y la matanza, aquel horror que alguno llamó un “suicidio colectivo”, y a un francés aristocrático, Jules Rimet, se le ocurrió que el deporte podía sustituir a la guerra entre naciones: a partir de 1930 ya no se enviaron batallones a los campos de batalla, sino selecciones nacionales a los estadios de fútbol. Por eso, cada 4 años, en algún país del mundo, se juega al fútbol, pero también se compite por el honor, por la patria, por la identidad nacional.Por eso mismo, el mundial despierta tantas pasiones, y los futbolistas destacados se transforman en ídolos nacionales. Por ejemplo, pasó en Brasil en 1938, cuando la selección Brasil llegó por primera vez a una semifinal, y el país entronizó a Domingo da Guía, un afrobrasilero, en un país en el que el racismo y la discriminación estaban al orden del día. De allí que hasta el gran sociólogo Gilberto Freire afirmara: “Brasil comenzó a ser una nación el día que los afrobrasileros fueron convocados a la selección nacional de fútbol”.Brasil tuvo que esperar 20 años, luego de aquella gesta, para ganar un campeonato Mundial. Lo digo para que percibamos lo que le sucede a Colombia en este Mundial con alguna perspectiva. La derrota duele más cuando la ilusión es excesiva. Para llegar a nuestra primera semifinal tendremos que vencer a Brasil, la máxima potencia del fútbol. Difícil, pero no imposible.Pues en el fútbol, como en la guerra entre naciones, suele suceder lo mismo: muchas participan, pero sólo ganan un puñado de ellas. Aparte de Brasil, Italia, Alemania, Uruguay, España, Inglaterra, Argentina y Francia, nadie más ha ganado un Mundial de fútbol. Y todo el mundo ha competido, desde la fase clasificatoria. En el Mundial, como en la guerra, no hay sorpresas.El delantero inglés Gary Lineker lo resumió: “El fútbol es un juego simple: 22 hombres corren detrás de un balón durante 90 minutos y, al final, los alemanes siempre ganan”.Pero a veces, muy de vez en cuando, como en las guerras, una pequeña nación derrota a la potencia dominante: sucedió en Vietnam, en Afganistán y también en Argelia. Por eso mismo también puede suceder en el fútbol. Pasó con Croacia, que en su primera participación en mundiales goleó a la invicta selección alemana, llegó a las semifinales y terminó en tercer lugar.Puede suceder ahora en la semifinal contra Brasil. Nos serviría para reafirmar nuestra identidad y el maltrecho orgullo nacional. Y para volver a gritar “Sí, sí Colombia…”.PD. Me sumo a la campaña iniciada por varios exfutbolistas para que José Pékerman continúe al mando de la selección nacional y además dirija el conjunto de las selecciones Colombia en todas las categorías.

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