Confusiones

Mayo 09, 2011 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

La muerte de Osama Bin Laden ha dado pie para gran cantidad de especulaciones, no sólo a nivel internacional, sino también en relación con la situación colombiana.La más recurrente de parte de furibistas con afán de revancha, que consideran el operativo contra Bin Laden tan legal como el de Colombia contra ‘Raúl Reyes’ en territorio ecuatoriano.Pero están bastante confundidos, pues existen acuerdos de cooperación militar entre Estados Unidos y Pakistán, por los que los norteamericanos pueden mantener tropas armadas en territorio pakistaní para adelantar acciones armadas contra terroristas de Al Qaeda, y también contra sectores radicales de los talibanes afganos. Incluso el ejército pakistaní debe adelantar acciones militares contra estos enemigos de Estados Unidos. A cambio el gobierno de Pakistán recibe una sustancial cantidad de dólares.Nada similar existía, o existe entre Colombia y Ecuador. De allí que la OEA condenara la incursión colombiana, y de allí mismo que Álvaro Uribe tuviera que pedir perdón en la reunión de presidentes en República Dominicana.En otras palabras, la acción de Estados Unidos fue legal, además de necesaria, mientras la de Colombia resultó ilegal, así haya sido necesaria. En el primer caso se trató del desarrollo de un acuerdo de cooperación en la lucha contra el terrorismo y en el otro de una violación de la soberanía ecuatoriana. La única similitud entre las dos acciones es que ambas se desarrollaron sin que los gobiernos de los países implicados supieran de ellas con anterioridad. En un caso, porque se desconfiaba del régimen pakistaní y en el otro, porque se iba a cometer una ilegalidad.La otra confusión notable proviene del propio ‘patrón’ de los furibistas. Sus trinos afirmando que “reconocer la existencia del conflicto interno equivale a legitimar el terrorismo”, no podían ser demostrativos de una total incomprensión del derecho internacional, lo mismo que de la legislación colombiana.Debe recordarse que Colombia no sólo es signataria del Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra, que establece las normas del Derecho Internacional Humanitario (DIH), sino que incorporó a su legislación el texto del Protocolo mediante la Ley 171 de 1994. Eso en virtud de que las características de la confrontación entre el Estado colombiano y las guerrillas activas en el país, se enmarcaban dentro de “los conflictos internos que no tienen carácter internacional”.Desde luego, esta ley no le otorga ‘legitimidad’ a las guerrillas, ni mucho menos ‘status de beligerancia’, una figura jurídica que no existe en el derecho contemporáneo y, por el contrario, legitima la acción del Estado contra los grupos armados ilegales y coloca a éstos en situación de debilidad frente a la comunidad internacional.Pues las guerrillas han sido las principales violadores del DIH y, en especial las Farc, que nunca han querido aceptarlo. Al reconocer la existencia del conflicto interno en Colombia, no sólo se está haciendo un elemental honor a la verdad, sino que toda le legislación del DIH respaldará las justas actuaciones del Estado contra aquellos que tanto las desprecian.Los furibistas siguen sin entender este asunto. ¿Por qué? Porque sí, porque el patrón lo dijo.

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