Comentaristas pusilánimes

Comentaristas pusilánimes

Julio 16, 2012 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

El foro de lectores de El País en sus páginas de opinión es bastante interesante. Hay de todo, pero también hay un buen número de lectores perspicaces que hacen comentarios valiosos y oportunos.En términos generales es bastante mejor a los foros que se pueden leer en periódicos como El Espectador y El Tiempo, donde se escribe en lenguaje de alcantarilla y se insulta y difama con extrema facilidad. Por eso varios columnistas nos hemos sentido inclinados a responderles a los lectores en el espacio de comentarios. Lo hago usando mis iniciales -GPO- movido por el respeto que tengo hacia sus opiniones y tratando de aclarar lo que me parezca que ha quedado confuso.De allí que me haya sorprendido, al leer, bajo el nombre de Germán Patiño, un comentario sobre la columna de Julio César Londoño sobre el gobernador electo que dice: “Innegable la gravedad de lo que ocurre en nuestro departamento pero no me dejaré impresionar por el estilo superficial de este columnista. Leer y hacer el resumen de lo que otros periodistas serios escriben carece de gracia cuando el periodismo en estos momentos exige ante todo investigación y puntos de vista audaces. Lograr algo así no debería ser difícil cuando uno considera que su compromiso es con la opinión pública, lo es cuando uno asume que SER COLUMNISTA es un trabajo y depende de los cuatro pesos que le tiran los dueños del periódico. Ole Londoño, ¿te pronunciaste cuando pasó lo de Ramiro Bejarano? Cuestionar a los poderosos de los que no depende tu cuchara es fácil, ¿no? Te falta hacerlo con las élites que te untan la mano”.Desde luego, protesté en el mismo foro por el abuso que supone utilizar mi nombre para ponerme a decir cosas que jamás han pasado por mi cabeza, y con las cuales estoy en total desacuerdo. Creo que sólo un individuo pusilánime se atreve a utilizar el nombre de otras personas para afirmar lo que no es capaz de sostener con nombre propio. Por lo que conozco, este tipo de individuos, aunque se encuentran en todas partes, son más frecuentes entre los profesores universitarios, expertos como son en maledicencias, envidias y generación de inquinas.Desde luego, este incidente menor me sirve para aclarar que comparto los conceptos de la columna de Julio César Londoño, como compartí la buena idea de votar en blanco para la recién pasada elección de gobernador. Así voté y no me arrepiento. Y ya que estamos en esto, me encantaría escuchar la opinión de los columnistas que se dieron a la tarea de promover el voto por Ubéimar Delgado, respondiendo a las afirmaciones de la columna de Londoño. ¡Será muy divertido!Y otra cosa, ni conozco ni tampoco me interesa mucho conocer a Ubeimar, pero deseo que le vaya bien, así todo indique que le irá mal. Lo deseo por el Valle, una tierra que lo tiene todo y que, tal vez por lo mismo -ley de la compensación- carece de dirigentes capaces, estudiosos y buenos trabajadores.No estoy seguro, pero creo que los que votamos en blanco no lo hicimos por animadversión hacia ninguno de los candidatos, sino como protesta porque los dirigentes de los partidos no permitieron la participación ciudadana en la escogencia de los mejores nombres para gobernar el departamento.Fuimos bastantes, y seremos más si las cosas siguen como van.

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