Caleidoscopio

Noviembre 10, 2014 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

La Ministra de Educación trata de tranquilizar a los estudiantes de la Universidad San Martín, mintiéndoles. Afirma que el problema en esta institución es administrativo y no académico, cuando la verdad es otra. Ni siquiera figura en el ranking de 91 universidades evaluadas por U Sapiens en el 2014(ver http://www.sapiensresearch.org/ranking/u-sapiens).Así, lo que me pareció una política valiente, es decir, hacer frente a las deficiencias educativas que muestran las llamadas “universidades de garaje” -que son muchas más de las que pensamos-, a la primera protesta estudiantil se mudó en una “revisión administrativa” y seguramente al final nada pasará, para tranquilidad de los negociantes de la educación que pululan en las llamadas “Fundaciones privadas sin ánimo de lucro”.La Ministra también anunció que las 10 mil becas de excelencia que anunció el Presidente se entregarán en las mejores universidades del país y no en las de mitad de tabla para atrás. Lo que está bien, pero no deja de ser un problema en el Valle, pues aquí sólo tenemos una universidad de gran calidad, que es la Universidad del Valle, otra buena, que es la sede de Palmira de la Universidad Nacional, y las demás están de mitad de tabla para abajo: Icesi, Javeriana, Autónoma de Occidente, San Buenaventura y Libre.Mientras se alista esta rebatiña en la educación superior -¿A cuántas becas de excelencia aspirará la Santiago de Cali, que ni siquiera figura en el ranking?-, en las regiones conflictivas de Colombia, los niños reciben como educación los peores ejemplos posibles. Sucede en Toribío, el martirizado municipio caucano, que ha sido inseguro siempre pero que nunca le ha preocupado a los filipichines payaneses porque es “pueblo de indios”. A la vista de todo el mundo, guerrilleros de las Farc asesinaron a dos miembros de la Guardia Indígena porque éstos habían retirado de las paredes del pueblo propaganda del grupo armado. Se trató de un crimen de guerra, así tipificado por el Derecho Internacional Humanitario, que debiera ser tratado de inmediato en la mesa de negociaciones de La Habana.El alcalde de pueblo, Ezequiel Vitonás, advierte sobre la posibilidad de una guerra entre los indígenas Nasa y las Farc, mientras el gobierno simplemente observa y no cumple sus compromisos. Por ejemplo, tras el atentado con una chiva bomba en 2011, “no se ha hecho ninguna reconstrucción… 94 viviendas que se cayeron siguen en el suelo”.Las declaraciones de Vitonás y su advertencia indican que algo está cambiando en el Cauca. Sobre todo que es cierto que los indígenas Nasa no están de acuerdo con la presencia de las Farc en su territorio. Dice Vitonás: “Lo que yo veo es que con los asesinatos de miembros de la guardia, las Farc se han echado a la gente encima…”.Ahora, en estos precisos momentos es cuando el estado debiera movilizarse con recursos frescos para auxiliar a los Nasas. La señora de Educación construyendo jardines escolares, la de Cultura entregando bibliotecas, la de Transporte arreglando vías terciarias, el de Salud con campañas de vacunación y entrega de material médico de emergencia, etc., etc.Pero no. Los indios se preparan para la guerra, y los negociantes de la educación superior se aprestan a asaltar el tesoro público, pero aquí no pasa nada. Este caleidoscopio nadie lo quiere ver.

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