6 de agosto, en Mompox

6 de agosto, en Mompox

Agosto 09, 2010 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

Los colombianos que celebran el Día de la Independencia Nacional el 20 de julio, ni saben qué están celebrando, ni tampoco saben de lo que se pierden al no enterarse de cuándo y dónde se debe conmemorar esta fecha magna.En realidad todos deberíamos peregrinar a Mompox, para estar allá cada 6 de agosto, cuando esa ciudad maravillosa recuerda los hechos que llevaron a que se produjera la primera declaración de ‘independencia absoluta’ de España y de toda potencia extranjera, como reza en uno de los monumentos de la Plaza de la Libertad.Así lo hice en compañía de un grupo de amigos, que también decidieron que era apenas justo que se reconociera el valor y el papel pionero de esta ciudad a orillas del Magdalena en el inicio de nuestro proceso de Independencia. La verdad es que gracias a los patriotas momposinos, luego Cartagena también proclamó su independencia de España el 11 de noviembre de 1811. De veras la independencia nos llegó por el Caribe y no desde Santafé, como debiéramos saberlo de sobra, si la historia nacional hubiese sido bien enseñada en colegios y universidades.Pero no, aún creemos en las tonterías del florero de Llorente y hemos aceptado de manera pasiva que se declare a la movilización autonomista de Bogotá –que no independentista- como la fecha de nacimiento de nuestra nacionalidad. Le hemos escamoteado a Mompox su gloria y a los momposinos su valor pionero. Debiéramos sentir vergüenza.Como se siente en Mompox al ver el entusiasmo y la pasión con que los momposinos celebran su fecha de la independencia, sabiendo que con ello le abrieron un camino a toda Colombia, y haciendo demostraciones colectivas de fervor y sentimiento patriótico, como sucede cuando se recuerda las cosas importantes que son ciertas. Los momposinos no nos están echando ningún cuento para convencernos de su heroísmo y su lucidez intelectual. Basta pasear por sus calles, ojear sus imponentes edificaciones y hablar con cualquiera de sus habitantes –un concejal, un miembro de la academia de historia, un artesano que produce filigrana de oro- para saber que todo lo que allí sucede es auténtico y veraz.Ahora Mompox, que nos dio la vida como Nación independiente, necesita de nosotros. No tanto para que le reconozcamos su gloria que, como todo blasón bien ganado, no requiere de ostentación, sino porque hasta la bellísima ciudad colonial están comenzando a llegar las oleadas de los mismos nuevos ricos que hicieron tantos estragos en la vieja Cartagena.Tal vez ahora, que el presidente Santos, en un nuevo acierto, decidió nombrar a Mariana Garcés como Ministra de Cultura, desde Cali podamos retribuirle en algo a Mompox por todo lo que le dio al país, y la nueva Ministra comprenda que Mompox necesita de cuidadoso acompañamiento para que los cazadores de fortuna del interior del país no tengan éxito en su empeño depredador. Pues Mompox es patrimonio cultural de la humanidad y uno de los complejos culturales más bellos de Suramérica. Es un sitio que los colombianos debemos proteger y admirar.Viendo el río Magdalena pasar, desde la Calle de la Albarrada, siento que estoy en el corazón del país y me digo que debo volver cada 6 de agosto a presentar mis respetos a los valientes hombres y mujeres de Mompox.

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