Y nadie se dio cuenta...

Y nadie se dio cuenta...

Abril 16, 2015 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

Ahora que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, le ha dado un nuevo impulso a las relaciones de este país con el resto de América, qué bueno sería que comenzara por reorganizar y depurar lo que miembros de sus fuerzas especiales han hecho en Colombia.Desde los tiempos del general Santander, Colombia ha tenido una actitud complaciente con las políticas del gran país del norte. Su influencia ha sido determinante en el devenir histórico de Colombia. Y la mano de Estados Unidos ha estado en todos los principales eventos que han marcado a nuestra nación. La separación de Panamá, la doctrina militar de los 70 para enfrentar el comunismo, el Plan Colombia, etc. Hoy, con el presidente Obama, Estados Unidos quiere tener una relación diferente con su patio trasero. Él mismo aceptó en la Cumbre de Panamá que estos ya no son los tiempos en los que Estados Unidos ponía y quitaba presidentes en América Latina. La decisión de Obama de abrir un espacio de diálogo con Cuba es una clara muestra de que, por lo menos, los representantes del Partido Demócrata pretenden otro tipo de relación con los latinoamericanos.Pues bien, en ese orden de ideas lo sucedido con los agentes de la DEA en Colombia es un escándalo de marca mayor. Es una afrenta para un país que como Colombia tiene un aprecio que raya en la genuflexión con Estados Unidos. Según un reporte presentado durante una audiencia convocada por la Comisión de Vigilancia de la Cámara de Representantes, agentes de la DEA basados en nuestro país no sólo participaban en orgías con prostitutas que les facilitaban los mismos narcos que ellos ‘supuestamente’ perseguían, sino que también recibieron fusiles AK-47 que les fueron obsequiados por grupos paramilitares.“Lo que muestra este nuevo reporte es que no fueron uno o dos casos aislados sino decenas de casos en los que agentes contrataban prostitutas y las llevaban a oficinas y casas alquiladas por nuestro gobierno”, denunció Elijah Cummings, el congresista que reveló el nuevo reporte interno de la DEA. Todo esto en un periodo que pudo haber comenzado desde el 2001 y, lo peor, ninguna autoridad colombiana fue capaz de elevar ni siquiera una protesta. Y como si lo anterior fuera poco, también se conoce una denuncia de que soldados y contratistas militares de EE.UU. abusaron sexualmente de al menos 54 menores en Colombia entre los años 2003 y 2007. Y, repito, lo peor es que ninguna autoridad en Colombia, ningún medio de comunicación, nadie dijo, ni aún dice nada. ¡Qué vergüenza!

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