Víctimas del olvido

Agosto 07, 2014 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

Vaya paradoja, pero qué difícil es diferenciar las víctimas de un conflicto que lleva más de 50 años desangrando el país. Qué complejo es, cuando incluso aquellos hijos de la violencia de los años 40, verbigracia Gloria Gaitán, hija del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, reclaman por el olvido a que han sido sometidos en este tormentoso proceso de paz que adelantan el Gobierno y las Farc.Reconocer a las víctimas del conflicto es un paso clave en este proceso. ¿Pero quiénes son ellas y qué buscan? ¿Se puede perdonar al victimario? ¿Hasta dónde se debe saber la verdad de lo sucedido? ¿Cuál es la verdad?, si depende de quién cuente la versión. ¿Son víctimas los militares y policías? ¿Acaso también los guerrilleros, como dicen sus jefes desde Las Habana? ¿Qué tan victimario ha sido el Estado? Preguntas con una complejidad tal que nadie puede garantizar que tiene la última palabra.“No se puede tener toda la verdad. Pero obtuvimos algo. Sabemos qué pasó, quién organizó las cosas y ahora estamos juntos en comunidad. Sé quién mató a mis padres, pero él es ruandés, fue a la cárcel y ahora estamos en sociedad”. Esto dice el profesor africano Jean Pierre Dusingizemungu, quien estuvo en Cali en el Foro de Víctimas, y padeció en carne propia el asesinato sistemático de la etnia tutsi, por parte de los hutus, en Ruanda.A la luz de lo sucedido en estos foros lo que queda claro es que este capítulo debió tener mucho más espacio. Lo que se puede percibir es que ni el Gobierno, ni la ONU, ni las organizaciones sociales que trabajaron en este proceso y mucho menos las Farc previeron la necesidad mayúscula de miles y miles de víctimas no solo de la guerrilla, sino de paramilitares y de agentes del Estado que quieren contar su historia y que se les reconozca como tal.Lo que se ha evidenciado es que este es un país con una deuda enorme, llena de gente sufrida, con una carga de dolor inmensa y una serie de cicatrices que tal vez expliquen en buena medida esos comportamientos tan violentos que exhibimos como sociedad. Solo bastó hacer unos cuantos foros, como para salir del paso, para comprender todo el dolor y la rabia que hay encerrados en el alma de miles de compatriotas. Se habla una y otra vez del posconflicto y allí solo parecen tener cabida los desmovilizados de la guerrilla. Pero qué hay de las miles de víctimas de esta guerra fratricida. ¿Qué acompañamiento se les va a hacer para que no sientan que sus victimarios son redimidos por una sociedad y ellos continúan errantes en su dolor? Qué drama vive Colombia y que poca comprensión tenemos de ello.

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