Verdades dolorosas

Junio 11, 2015 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

No ha comenzado a trabajar la Comisión de la Verdad anunciada por los negociadores en La Habana y desde ya las voces críticas no se han hecho esperar. El propósito de la Comisión, dicen los negociadores, estará centrado en garantizar la participación de las víctimas del conflicto, asegurar su dignificación y contribuir a la satisfacción de su derecho a la verdad en particular, y en general de sus derechos a la justicia, la reparación integral y las garantías de no repetición, siempre teniendo en cuenta el pluralismo y la equidad.En un país en el que las mentiras han sido un arma de la guerra, una comisión que nos permita a los colombianos algo de luz es bienvenida. Sí, será una verdad dolorosa, pero también puede ser una oportunidad para sanar heridas. Es claro que en medio de este proceso de paz, sin verdad no habrá perdón y menos la posibilidad de reconciliación.John Carlin, el reconocido periodista sudafricano, quien escribió el Factor Humano, que retrata como pocos la vida de ese gran hombre Nelson Mandela, recuerda que el ‘Ubuntu’ fue el espíritu reinante en la Comisión de la Verdad y la Reconciliación que nombró Mandela y que el arzobispo Desmond Tutu presidió entre 1996 y 1998. Y ese ‘Ubuntu’ no es más que un concepto zulú definido como la costumbre de ver que una persona es persona a través de otras personas; y que, despreciando a los demás, te desprecias a ti mismo. Más que un castigo, como en los juicios de Núremberg que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, explica Carlin, lo que se logró en Sudáfrica fue un pacto por el que, a cambio de la confesión de los delitos cometidos bajo el régimen de apartheid -confesiones que se hacían en presencia de las víctimas o sus familiares-, sus autores recibirían una amnistía sancionada por la fiscalía del Estado. En los dos años que estuvo funcionando la comisión, Tutu presidió innumerables y angustiosos encuentros y ceremonias de perdón con miembros de la policía secreta del apartheid y también de personas que cometieron crímenes en nombre de la lucha por la libertad de los afro. Tutu lo resume con una frase consecuente con el espíritu de conciliación que reinó en su país y que permitió que Sudáfrica no se convirtiera en un estado fallido por el temor de la venganza de su población afro: “No hay nada que no pueda ser perdonado, y no hay nadie que no merezca el perdón”.De cristalizarse esta comisión en Colombia, habrá que entender que no podrá tejerse una única verdad, debemos prepararnos para escuchar multiplicidad de verdades, incluso las de aquellos que consideramos nuestros enemigos. Allí estará la clave para convivir en paz y construir un país sin odios heredados.

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