Uniones extremas

Uniones extremas

Enero 23, 2014 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

En Colombia, la política es el arte de la trapisonda, la mentira, la traición, la unión de fuerzas en beneficio propio, aún a costa de traicionar los propios ideales. En épocas recientes lo hemos visto una y otra vez. A nivel local tenemos al inefable Roy Barreras, que no ha tenido ningún inconveniente en abrazar el árbol que más lo cobije con tal de que se le respeten sus cuotas burocráticas. Igual puede decirse de los senadores liberales y del propio líder de izquierda Gustavo Petro, quienes no tuvieron reparos en votar por el procurador Alejandro Ordóñez, quien representa sin duda todo lo contrario a lo que ellos promulgan, con tal de asegurar puestos en el ente de control o, en su defecto, congraciarse con quien podía iniciar procesos que los marginarían de las esferas del poder.Hace dos años el entonces candidato Juan Manuel Santos solidificó su estrategia electoral sobre los hombros y postulados del presidente Uribe y cuando llegó al poder, le cambió los papeles y hoy es considerado el gran traidor de la causa uribista.Hoy, sin embargo, vemos nuevamente como la política colombiana nada en la confusión y donde todo es posible en la medida que sirva para los propios intereses. En época de desespero electoral cualquier unión es válida, parece la consigna de nuestros próceres de la modernidad. Álvaro Uribe y Andrés Pastrana unidos, hágame el favor. El primero cabalgó su primera candidatura sobre el despeje del Caguán, sus epítetos contra el modelo de paz que intentó Pastrana hacen parte ya de la historia de las acusaciones más devastadoras contra un expresidente. En su defensa, Pastrana ha acusado a Uribe de ser el hombre que patrocinó el paramilitarismo en Colombia, de hacer alianzas con jefes del narcotráfico en las conversaciones de Ralito y ha sostenido que no podría estar en el mismo espectro político del hombre que contra viento y marea ha mantenido en su abrigo al primo de quien fue su secuestrador (el narcotraficante y asesino Pablo Escobar).Pues bien, hoy como buenos exponentes de esa política amañada, utilitarista, que no respeta linderos ideológicos y que finalmente demuestra cómo se hace la política en nuestro país, Pastrana y Uribe están unidos. Y mientras sus partidarios se encierran en furiosas discusiones interpretando sus ‘idearios políticos’, ellos se toman un café y se ríen de lo que sucedió en sus excelentes gobiernos. Sigan votando, qué linda es Colombia, el país más feliz del mundo.

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