Una verdad incómoda

Una verdad incómoda

Noviembre 15, 2017 - 11:45 p.m. Por: Gerardo Quintero

¿Solo hay una verdad o esta se puede construir a través de múltiples voces? ¿Por qué buscar una sola verdad, cuando los imaginarios de esa misma verdad pueden depender de tantas circunstancias? Hay verdades necesarias o definitivas que uno de los grandes filósofos de la humanidad, Immanuel Kant, llamó también verdades analíticas. Son esas verdades que son así para siempre y no pueden ser de otra manera. Las vemos en las matemáticas o en la física. Pero también están las verdades contingentes o provisionales, que Kant denominó sintéticas. Estas verdades tienen contenido, aportan información nueva y, lo más importante, siempre son susceptibles de revisión, por lo tanto lo contrario siempre es posible. Para llegar a ellas y formularlas será necesario recurrir a la experiencia y de este tipo son prácticamente todas las interpretaciones de los conocimientos que suministran las ciencias.

Todo esto para llegar a un nuevo debate que se ha abierto en el país: la conformación de la Comisión de la Verdad. Bastó que se conocieran los nombres de los once integrantes de este comité creado por los acuerdos entre el Gobierno y las Farc para que se encendieran las redes con epítetos contra sus integrantes. Que se trata de una comisión sesgada, que contaminará las mentes de nuestros hijos, que el castrochavismo se apoderó del país. Solo faltó decir que el padre Francisco de Roux era la encarnación de Lenin y el resto de integrantes eran los bolcheviques que iban a construir la nueva narrativa comunista de Colombia.

En este ambiente polarizado, a los integrantes de la comisión en la que hay desde un exmiembro del Ejército, periodistas, víctimas del conflicto, defensores de derechos humanos y sacerdotes no les han dado la posibilidad de delinear su trabajo. Lo importante era acabar con su reputación, denigrar de su trabajo, sin reconocer que se trata de un grupo heterogéneo, multicultural, experimentado, que ha trabajado con víctimas del conflicto y que ha defendido los derechos humanos. Razones de peso para que integraran una comisión de estas características.

Serán tres años de investigación, de hablar con un lado y el otro. Será una tarea ardua en la que los colombianos esperamos que la comisión no sea utilizada para amañar ninguna de las duras realidades que enfrentó el país. La gran apuesta de este proceso de paz es que logremos saber la verdad de múltiples hechos que enlutaron al país y llenaron de miedo a miles de colombianos. Pero esta comisión no puede ser usada para que los interesados en que no se conozcan las verdades dinamiten la construcción de este relato por cuenta de sus mezquinos propósitos.

Es el momento para la reflexión, para escuchar y para construir no un relato ni una sola verdad porque seguramente surgirán múltiples testimonios. El país debe darle la oportunidad a esta comisión para que demuestre un trabajo transparente, honesto y disciplinado, sin sesgos ideológicos y que nos ofrezca una luz que le permita entender a Colombia qué fue lo que pasó en estos cincuenta años de conflicto.

Sigue en Twitter @Gerardoquinte

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