Una Feria sin HUV

Diciembre 17, 2015 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

En medio de la peor crisis de su historia (aunque cada año pareciera que estaba en la peor), 38 médicos del Hospital Universitario del Valle, HUV, anunciaron su retiro de la institución, debido al atraso en el pago de sus salarios, prestaciones sociales y falta de insumos para atender a los pacientes.Mientras tal situación acontece, y el principal centro de salud no del Valle, sino de la región suroccidental, se marchita en medio de la impotencia de los ciudadanos y la ineptitud de los dirigentes de este enfermo departamento, Cali se alista, como si nada, a celebrar su Feria.Qué vaina ser tan ‘Grinch’ y aguar la fiesta, pero me pregunto si alguien se ha puesto a pensar en lo grave que es tener esta ciudad volcada a la rumba, con licor de por medio lógicamente, y sin un centro de salud adecuado para una contingencia.El año pasado, en el HUV, entre el 24 y 25 de diciembre, fueron atendidos 40 heridos, solo por accidentes de tránsito, 15 personas más que en el 2013. Entonces, vuelvo y me pregunto cómo podemos estar tan tranquilos y disfrutar una Feria si el centro de salud que atiende el cúmulo de pacientes heridos en estas fechas ronda el precipicio y en el que ni siquiera hay insumos para atender las decenas de personas lesionadas en estas fechas.El único que tímidamente se atrevió a plantear una duda al respecto fue el defensor del Pueblo, Carlos Rodríguez, quien rápidamente fue criticado, lo que lo asustó y tal vez pensando en su aspiración a la Personería, se echó para atrás y no volvió a hacer preguntas incómodas, cuando ese es su oficio. Pero no es culpa de Rodríguez, él solo fue el reflejo de una dirigencia timorata, con falta de soluciones y que ha dejado que el HUV se envuelva en una mezcolanza de corrupción, desidia e intereses particulares que lo tienen al borde del colapso.Un hospital que fue modelo no de atención, porque siempre ha tenido problemas, pero sí de adelantos médicos en Colombia, del cual han salido los mejores profesionales que se han preparado al lado de grandes cirujanos y médicos generales, se ha transformado en una institución deprimente donde los pacientes ya no tienen cabida, porque no hay cómo atenderlos. ¿Puede una ciudad como Cali o un departamento como el Valle del Cauca respirar tranquilo sin su hospital de referencia? Pues claro que no, pero a nadie le importa, lo que importa es la rumba, anestesiar a la ciudadanía y dejar el problema para que otro lo resuelva, esa es mi Cali y ese es nuestro Valle de lágrimas.

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