Una Alcaldía insegura

Febrero 10, 2017 - 10:52 a.m. Por: Gerardo Quintero

Percibo muy desesperadas a las autoridades civiles de la ciudad con la situación de seguridad. Se podría concluir que no puede ser menos su actitud, pero una cosa es un grupo de ciudadanos exigiendo prontas soluciones y otra son los encargados de administrar la ciudad haciendo todo tipo de propuestas, demostrando de paso una errática política de seguridad. Por lo menos a mí me sorprende, porque el alcalde Jorge Iván Ospina pasó por la Secretaría de Gobierno y desde el momento en que llegó a la Alcaldía uno podía suponer que si algo tendría claro sería el papel que debía cumplir esta dependencia.Sin embargo, las primeras de cambio y las que siguieron nos demostraron que los que suponíamos un redireccionamiento en las políticas de seguridad de la ciudad estábamos equivocados. Sus confusiones comenzaron desde el mismo momento en que decide entregar y, de paso parcelar, la secretarìa de Gobierno al senador Juan Carlos Martínez. Adriana Salamanca, la funcionaria encargada de esta Secretaría, no ha podido (o no la han dejado, dicen sus defensores) estructurar una política de seguridad en la ciudad, ni siquiera la conocemos, pero no es sólo su responsabilidad. La primera responsabilidad recae en el médico Ospina, quien con su previo conocimiento de la Secretaría de Gobierno era la persona que debía liderar ese proceso. Pero la realidad nos muestra que eso no ocurrió. Los recelos entre funcionarios, la desconfianza que empezó a generar Adriana al resto de secretarios se fue convirtiendo en corrillo de pasillo del CAM y terminó por desdibujar cualquier papel que ella quería desempeñar en esa dependencia. A pesar de que ella siempre estuvo en el sonajero de los funcionarios a salir de la Administración, Ospina nunca se atrevió a sacarla de su gabinete, seguramente por el temor que le producía alguna reacción del senador Martínez o porque, como él ha sostenido públicamente, cree en las condiciones de la señora Salamanca. Pero lo cierto es que son demasiadas las salidas erráticas de esta administración en torno a la problemática de seguridad, que ameritan una verdadera reorientación de tal vez el tema que hoy más preocupa a los caleños.Propuetas como cambiar mercados por armas y llevar a menores infractores al ejército para que los corrijan se escuchan desde la desesperación de funcionarios que no saben que hacer. Básicamente estas dos propuestas suenan como la mamá que manda al hijo al colegio militar o donde el tío estricto porque ya no sabe qué hacer con él. Las políticas de seguridad no son así y eso lo sabe Ospina. Lo que se está transmitiendo a la ciudad con estos planteamientos es que en la Administración local no se sabe qué hacer para frenar los índices de delincuencia, especialmente los propiciados por los menores de la ciudad.Estas propuestas no tienen ninguna orientación, obedecen al calor de la emotividad y se pierden en menos de dos semanas. ¿Ustedes creen que eso es serio para una ciudad con los problemas que tenemos qué resolver? Obviamente yo aquí en estos párrafos no voy a resolver el trabajo de quienes tienen qué pensar en estos procesos, pero sí invito al Alcalde y a su Secretaria de Gobierno a que se sienten, aunque sea después del almuerzo, a pensar, discutir, diseñar y luego sí hablar públicamente sobre lo que piensan realizar en los próximos diez meses en materia de seguridad.Cali no puede estar al vaivén de propuestas 'a la maldita sea' a ver que sale. No señores, seamos serios. Ustedes fueron elegidos porque fueron consideramos los más capaces. Demuestren coordinación, política de seguridad, trabajo en equipo, inversión, consecución de recursos, credibilidad, porque hasta ahora los resultados son bastante pobres.

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