Un Pacífico encallado

Un Pacífico encallado

Febrero 03, 2011 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

Cómo se puede entender que un municipio que mueve cerca de doce toneladas de mercancías y por el que sale el 60% de las exportaciones de Colombia para el mundo evidencie cifras tan dolorosas como éstas: índice de analfabetismo del 50%; cobertura en servicios públicos menor al 50%; tasa de mortalidad infantil de 191 por cada mil niños nacidos vivos, mientras que la de la Nación es de 63 por cada mil.Si en Buenaventura estornudan, a Cali le da gripa. Esa es una realidad que no se puede esconder y por eso los más inquietos con el futuro de esta región deberíamos ser nosotros. Veinticinco años después de los primeros anuncios de la conformación de una Región Pacífica, la próxima semana vuelven y se reúnen los gobernadores del Valle, Cauca, Nariño y Chocó para explorar este sueño de integración. El esfuerzo de los gobernantes regionales es valioso, pero más allá de generar una integración de tipo administrativo, lo que realmente le importa a las gentes de esta costa es que les solucionen las graves problemáticas sociales que padecen.Si Cali es hoy la ciudad capital donde más afrocolombianos viven no es precisamente porque sea el paraíso, sino porque una gran población del Pacífico debió migrar hacia esta ciudad en busca de una oportunidad siempre negada, siempre fallida.Un cuarto de siglo después de que se discutiera por primera vez esta posibilidad de integración, otra vez nos enfrentamos a lo mismo. La diferencia es que los problemas se han agravado. El narcotráfico ha ganado un espacio inimaginable hace unos años. Hoy, poblaciones como Tumaco son tierra de nadie. Buenaventura, con sus nichos de paz de mentiras, hechas por acuerdos entre narcos, guerrillas y algunas autoridades corruptas, ofrece un caldo de cultivo para que jóvenes desesperados por la falta de empleo y escasa educación integren ese círculo vicioso de sicariato, droga, pandillaje y corrupción.La región Pacífica colombiana es una bomba social a punto de explotar. El 85% de la población tiene necesidades básicas insatisfechas, el 60% se encuentra en la pobreza absoluta, la cobertura en salud no alcanza ni siquiera el 30%.Nuestros gobernantes podrán tener las mejores intenciones, pero si esas condiciones de marginalidad no mejoran no habrá integración que valga y esos buenos propósitos sólo se quedarán en el papel oficial.

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