Sistema de salud nos mata

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¿Quién no ha padecido los rigores de pedir una cita en...

Sistema de salud nos mata

Febrero 10, 2017 - 10:51 a.m. Por: Gerardo Quintero

¿Quién no ha padecido los rigores de pedir una cita en una EPS en esta ciudad? Ya sea personalmente o a través de un familiar, no creo que exista un caleño, un vallecaucano que no haya sufrido en carne viva la impotencia de dejar en manos de estas empresas nuestra salud.Solicitar una cita en cualquier SOS, Comfenalco, Colsánitas, por citar algunas de las EPS privadas que existen en nuestra región, es lo más cercano a la odisea de Homero o hacer un viaje al ‘inferno’ que nos relató Dante en la Divina Comedia. Si tiene suerte y no está en sus últimas horas, es posible que la cita se la pospongan dos o tres semanas después de que la haya solicitado. Pero el gran demonio al que cualquiera se enfrenta es tener que ir a la sala de urgencias de alguna de estas EPS. Fácilmente, si usted no está sangrando, tirado en el piso o inconsciente, es probable que no sea atendido nunca y que lo despachen con un simple y desacomedido “lo suyo no es una urgencia”, después de haber esperado tres o más horas en salas atestadas de personas en iguales condiciones que usted.Más allá de la evidente crisis del sistema de salud colombiano, de las cifras asombrosas que aseguran que las deudas de las EPS al sector de la salud pública ascienden a siete billones de pesos, quiero referirme es a lo que padecemos usted, su familia y yo cuando tenemos que buscar la atención de una EPS que estamos pagando, ya sea como trabajadores independientes o a través de la empresa en la que laboramos.Citas de diez o quince minutos, tratamiento de tercera por parte de médicos que más parecen máquinas, que ni siquiera lo miran a uno a los ojos y que responden con monosílabos. Doctores que se hacen detrás de un computador y sus únicas palabras son: “nombre, edad, qué tiene” y no dicen más, solo silencio, mientras escriben y llenan formas eternas, para luego recetarte lo mismo de siempre: acetaminofén y omeprazol.Claro, no es sólo responsabilidad de los médicos, es de un sistema, un modelo patético e inhumano, en el que lo único que importa es el negocio. Hay EPS, como SOS y Comfenalco, colapsadas, que no permiten un ingreso más, pero ¿quién dijo que no se puede?. Meten gente como si fuera un bus del MÍO y la atención, por supuesto, cada vez es peor.Si usted tiene la suerte de que lo remitan a un especialista, eso es casi como si usted hubiese cometido un delito. Olvídese de que puede pedir la cita al otro día. Tiene que demostrar, en unas frías oficinas, que usted sí necesita el especialista (no basta que su médico lo haya remitido) y contar con ese visto bueno para que le permitan al mes siguiente que ese especialista lo mire. Por Dios, ese sistema infame que nos trata como borregos al matadero tenemos que acabarlo. Se les llena la boca a los politiqueros de siempre diciendo que con la Ley 100 lograron ingresar al 90% de los colombianos al sistema de salud, como si el problema fuera ‘meterlos en la porqueriza’, el lío es que los atiendan, pero con calidad, con respeto, con decoro, sin que la gente sea humillada, tratada con desdén, como si estuviera robándole algo a la EPS.Cómo será de grave la situación que médicos y ex ministros de Salud han enviado sendas cartas al presidente Santos pidiéndole, rogándole, encarecidamente, que reforme el actual sistema de salud, antes de que esto reviente.Las EPS son como las pobres viejecitas, se quejan y se quejan y vuelven y se quejan de lo malo que es este negocio, pero ni por ‘el chiras’ lo sueltan. Lo que pasa es que se la quieren ganar toda, esa es la realidad. Sus márgenes de ganancias tienen que ser millonarios, si no no sirven. Entonces así es muy difícil mejorar, porque partimos del principio de que la salud es el gran negocio y como casi en todos los grandes negocios en Colombia, alguien sale ‘tumbao’ y adivinen en este caso específico quién es el ‘tumbao’.

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