Si la sal se corrompe...

Diciembre 15, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

No se repone uno del dolor y la indignación por lo ocurrido a la niña Yuliana, asesinada por un sádico, sociópata, cretino, abusivo llamado Rafael Uribe Noguera, cuando sale a la luz en Cali el caso del sacerdote William Lasso Mazuera.Este señor, párroco de una iglesia de El Vallado, se suicidó el pasado fin de semana en su finca en la Cumbre y más allá de las sentidas condolencias de la Arquidiócesis, que el lunes en un comunicado lamentó su muerte, no sabíamos nada más. “Nos unimos en estos momentos de dolor, especialmente a su familia y a los fieles de su parroquia”, reza el comunicado.Pues bien, un día después venimos a conocer que el sacerdote Lasso fue acusado de llevar niños a su finca y abusar de ellos. “Estábamos a punto de ordenar su captura. En esa zona también se habían quejado por el ruido de las fiestas que realizaba”, dijo a El País una fuente de la Fiscalía. Según la denuncia instaurada, los hechos ocurrieron en enero cuando el cura llevó a cinco niños a un paseo a su finca. Lo más triste y vergonzoso de todo es lo que dice el abogado Elmer Montaña, de la Fundación Defensa de Inocentes, quien denunció que en este caso la Iglesia “no colaboró con la investigación. Contrario a lo que ha manifestado el papa Francisco al parecer hubo un intento de tapar”.Bueno, si la sal se corrompe, mejor líbranos del bien (como dice Sánchez Baute, en su revelador libro sobre Jorge 40 y Simón Trinidad). Hace poco otro sacerdote, William de Jesús Mazo, fue condenado a 33 años de cárcel por abuso de cuatro niños. Silencio cómplice, Iglesia que no reacciona, feligreses que creen que si alguien denuncia atropella su fe, qué tristeza. El ataque a los niños en Colombia es horrendo. Qué sociedad tan podrida esta, qué asquerosidad toca asumir cada semana en este país. Cuando uno cree que ya se tocó fondo se revela siempre algo peor. ¿Cómo uno habla con sus hijos de estas atrocidades? ¿Qué se les dice a esos pequeños para llenarlos de confianza en este teatro del horror? De verdad hay momentos que siento una vergüenza infinita de ser colombiano y este es uno de ellos.Paola Guevara, colega de gestas periodísticas, recordaba hace poco al poeta y político venezolano Andrés Eloy Blanco, quien escribió esta cita maravillosa: “Cuando se tiene un hijo, se tiene al hijo de la casa y al de la calle entera. Toda risa nos cala, todo llanto nos crispa, venga de donde venga. Cuando se tiene un hijo, se tiene al mundo adentro y el corazón afuera”. En estos tiempos donde el mal puede provenir de un hombre educado en los mejores centros de estudio, adinerado, de ‘familia de abolengo’ o también de aquel que escogió serenar las almas y se ufana de ser ‘representante de Dios en la tierra’, el desasosiego aún es mayor y consume el alma. Que Dios perdone este país por parir tanto canalla.Sigue en Twitter @Gerardoquinte

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