¿Serán capaces?

¿Serán capaces?

Marzo 21, 2018 - 11:45 p.m. Por: Gerardo Quintero

Cuando uno escucha hablar a Iván Duque hay un hombre que entiende que Colombia vive un momento definitivo. Es más, parece el candidato perfecto. Serio, honesto, experimentado, pero sin los vicios de la vieja política. Conocedor de los temas económicos, pero sobre todo convencido del papel que puede jugar en el futuro del país. Me gustó su discurso después del triunfo en la consulta. Muchos esperaban la arremetida del ‘ángel exterminador’, del candidato del partido que viene a ‘vengar’ la traición de Santos y todos los que apoyaron el proceso de paz. Pero no, fue un discurso tranquilo, conciliador, de un estadista. De un hombre que entiende que debe estar por encima de las ‘vendettas’ que muchos en su partido desean para el futuro de Colombia.

Ese hombre es el que hoy lidera las encuestas. Es el mismo que llama a la gente de diferentes espectros ideológicos a construir país. ¿Pero será posible que a ese Duque conciliador, que intenta generar un discurso que tranquilice, que no quiere polarizar más este país que está rumbo al abismo, lo dejen gobernar? ¿Podrá convencer a su ‘padrino político’ que le permita llevar las riendas de su gobierno de manera autónoma? ¿Será factible que personas como Fernando Londoño Hoyos, José Obdulio Gaviria, Maria F. Cabal o Paloma Valencia bajen la guardia y dejen que un eventual gobierno de Duque no transpire deseos de venganza?

Es difícil porque la línea más radical del Centro Democrático no quería a Duque. Lo cierto es que el candidato no es el hombre que ellos deseaban que encabezara el regreso al poder. Para muchos Duque es un poco tibio y lo que muchos desean es incendiar este país porque se alimentan de odio y exclusión.

Hay un gran triunfalismo en las huestes del Centro Democrático, todos se van subiendo al bus lentamente. La última encuesta de Yanhaas muestra un contundente 40% a favor de Duque. Sin embargo esa foto deja muchas preguntas. Cómo es posible que un candidato como Germán Vargas Lleras, que con su partido Cambio Radical fue uno de los ganadores de la jornada electoral legislativa, aparezca con un lánguido 6% en la intención de voto. No parece sensato que eso responda a la realidad. Si de algo sabe Vargas Lleras es de hacerse elegir y contar votos. Ante el desinfle de las candidaturas de centro por la falta de talante de Sergio Fajardo y el desgano de De la Calle; sumado al temor real o infundado que genera Petro, las opciones claramente están orientadas hacia una segunda vuelta entre Duque y Vargas Lleras. Hasta hoy ambos se han respetado. Ojalá todo quedara en analizar las mejores propuestas, pero me temo que no será así. Los votos de izquierda seguramente serán en blanco y el centro que vote por Fajardo y De la Calle en la primera vuelta tendrá una alta incidencia en el segundo round. La U se irá con Vargas Lleras y los conservadores con Duque. Las inquietudes, entonces, quedan abiertas. ¿Será verdad que Duque es capaz de construir un nuevo país en el que quepan todos? ¿Vargas Lleras tendrá el suficiente apoyo para garantizar una transición en paz? Como dijo Julio César al cruzar el río Rubicón con rumbo a Roma: “Alea iacta est” (la suerte está echada).

Sigue en Twitter @Gerardoquinte

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