Santos, el confundido

Santos, el confundido

Agosto 22, 2013 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

El presidente Juan Manuel Santos dijo el lunes que su corazón lo está impulsando a una reelección presidencial en mayo del próximo año. Mal momento para revelar unas palpitaciones que hoy no parecen ser escuchadas en gran parte de la población colombiana.No atraviesa su mejor momento el Jefe de Estado. Por un lado, la protesta social se intensifica, producto de años de desgaste, de la poca atención al sector agrario y de la condena al campesinado colombiano a la pobreza absoluta con las apresuradas firmas de TLC por doquier. Hoy son los cafeteros los que se manifiestan; mañana serán los paperos, arroceros, frijoleros o cacaoteros. Cada vez más el campo se agota y se deshace en medio de las explicaciones absurdas de tecnócratas del Ministerio de Hacienda y de Agricultura que nos “demuestran” que vivimos en un paraíso.Entonces, cuando se contabilizan más de 15 bloqueos en 45 puntos de protesta en el país no suena estratégico que un gran jugador de póker, como el presidente Santos, hable de reelección.En el campo político sus cartas tampoco parecen claras. Con el Centro Democrático torpedeando todas sus propuestas y el expresidente Uribe moviendo sus fichas para convertirse en la primera fuerza del Congreso, uno esperaría que Santos tuviera una estrategia para evitar que la extrema derecha se tome el parlamento.Pero no, desde la barrera Santos observa cómo Cambio Radical va camino a su desaparición por falta de votos, mientras la U y los liberales se pelean a ver cuál es el ‘favorito’ del Jefe de Estado.Y en su gran apuesta, la paz, el presidente Santos nos sorprende un día con su decisión de llevar a puerto seguro el proceso de negociación con la guerrilla que adelanta en La Habana para acabar con este conflicto de 60 años; pero al otro día cede a las presiones de la galería uribista y anuncia que está listo para levantarse de la mesa de negociaciones, generando, con este ambiguo discurso, confusión.Con el sol alumbrando a sus espaldas, no parece el momento adecuado para anunciar que su corazón lo impulsa a una reelección presidencial. De cómo resuelva estos tres factores determinantes para su gobernabilidad, dependerá finalmente si el presidente Santos contará con el fervor popular para tomar un nuevo aire y conducir al país por cuatro años más.

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