Respeto por la diversidad

Febrero 10, 2017 - 10:51 a.m. Por: Gerardo Quintero

La sociedad argentina ha dado un paso grande en madurez política y social. Su decisión de aprobar los matrimonios homosexuales ha sido un golpe de opinión y ha puesto a la Argentina en la vanguardia de sociedades abiertas y tolerantes. La pregunta que urge entonces es si en Colombia estamos preparados para dar un salto de este tipo.Es claro que en el pasado cualquier iniciativa de este tipo ha sido sepultada de manera inmediata en el Congreso de la República. Además, la Iglesia Católica, apenas se habla de soslayo de este tema, manda toda su ‘cruzada’ eclesiástica y los laicos más conservadores para acabar con cualquier propuesta de este tipo o señalar a quienes ven con buenos ojos, como los peores especímenes de la sociedad colombiana.Pues bien, al respecto en Colombia no ha habido sino doble moral sobre este espinoso tema. Es curioso, por demás, que sea en el Congreso, donde se reúnen todos los representantes de nuestras etnias, escuelas de pensamiento, credos, etc, que se frustre esta posibilidad para un grueso número de compatriotas. Lo más paradójico es que muchos de estos congresistas que han votado de forma negativa son gays, pero ante el temor de ser señalados, confrontados o acusados pues les toca asumir un voto negativo.La figura del matrimonio gay, como se plantea, no es sustituir o burlarse del sacramento católico. Es simplemente revestir de un carácter legal unas relaciones fortalecidas con el tiempo y que dignifican a esa pareja, así a muchos homofóbicos no les guste. A los fanáticos hay que aclararles que no se trata de darle un revestimiento religioso a esa unión sino ante todo darle un marco legal, como lo tiene una pareja heterosexual. Porque al final no se justifica que si una pareja ‘homo’ ha compartido su vida durante muchos años y uno de ellos (o ellas) muere, el otro no pueda heredar lo que han construido a través de los años, o que ni siquiera uno de ellos pueda afiliar al otro como su pareja a una EPS. Hoy la comunidad gay en Colombia y en Cali, especialmente, se encuentra debatiendo en la política local, los encontramos en las universidades, en nuestros espacios labores. Lentamente se han ganado sus espacios y aunque no haya una aceptación plena, empieza a germinar una semilla de confianza y no de desprecio hacia el otro... En fin, es hora de darle un matiz legal a la unión de estas parejas, que refleje el respeto nuestro hacia la diversidad sexual y que nos muestre como una sociedad tolerante con la diferencia.

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