Ree-lección de Pékerman

Octubre 17, 2013 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

Cuánto podría aprender el presidente Juan Manuel Santos del técnico de la selección Colombia, José Pékerman.Dada la admiración que dice tener el Jefe de Estado por el ‘Presidente’ de la Selección, no estaría de más que le pidiera una serie de ‘consejitos’ ahora que a Santos el partido se le puso a mordiscos, faltando pocos minutos para que anuncie si va o no a su ‘repechaje’, es decir, su reelección.Pékerman, por ejemplo, podría enseñarle al Presidente colombiano cómo es que hay que ejecutar los cambios dentro un equipo desgastado, cómo se hacen las modificaciones para mejorar el segundo tiempo. Esos cambios, sin duda, mejorarían el ‘toque toque’ entre el país nacional y el país político y permitirían que esas nuevas fichas realmente tengan una mayor presencia en las regiones, que es uno de los aspectos que más le cobran sus detractores al Jefe de Estado.La falta de un ‘Falcao’ en el gabinete de Santos es evidente. No hay una figura que se mueva con prestancia por todas las puntas de las regiones, que resuelva, que tenga contacto con la gente, que solucione cuando el técnico lo requiere y su ausencia hace que la ‘afición’ chifle al Mandatario.Pero también Pékerman podría enseñarle al Presidente cómo deshacerse de la férrea marca opositora. El ‘pressing’ de los jugadores uribistas, sin duda, le ha enredado el partido al Presidente. El técnico argentino debería aconsejarle a Santos que es hora de que mejore la ‘táctica’, quizás que contragolpé más o tal vez que espere el desgaste del contrario y ataque su defensa de manera directa. Pékerman tendría que advertirle que la oposición tiene un ataque fuerte, que cuenta con un técnico (Uribe) hábil en el juego político y que debe ser más preciso en la respuesta porque la verdad es que su equipo pierde muchos balones en el área y ya le han metido varios goles.Finalmente, el querido técnico de la Selección Colombia debería darle un consejo al Jefe de Estado: no amague tanto con el tema de la paz. No confunda a su equipo ni a la afición. No juegue a que sí, pero no. No siga con el cuento de que perder es ganar un poco. Sea claro en su estrategia, no haga depender los resultados de su ‘repechaje’. Pékerman podría ofrecerle a Santos una charla de entretiempo en la que le ratifique que el partido de su vida sería alcanzar la paz, pero no con un propósito político sino con una estrategia en la que convenza a los colombianos de que se trata del juego más importante de nuestra historia.

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