Que se vayan todas las ratas

Que se vayan todas las ratas

Febrero 10, 2017 - 10:54 a.m. Por: Gerardo Quintero

Es realmente asqueante el billonario desangre descubierto en el sistema de salud colombiano. Lo peor es que apenas es la punta del iceberg de un sistema corrupto de recobros de medicamentos al Estado por parte de empleados de las EPS, en complicidad con abusivos funcionarios del Ministerio de la Protección. El desfalco podría ser de más de cuatro billones de pesos, aportes nuestros, suyos, que terminaron en las arcas de unos sinvergüenzas ladrones de cuello blanco, unas viles ratas.Cada día en Colombia hay una revelación de corrupción que supera la anterior. Sabias suenan hoy las palabras del ex presidente Julio César Turbay cuando decía que la corrupción había que reducirla a sus justas proporciones. Si se le hubiera hecho caso, tal vez hasta el propio Junior Turbay habría entendido el mensaje.Es desconsolador lo que hoy sucede en el país. En buena hora, el presidente Santos ha decidido abrir toda esa podredumbre que está enquistada en el Estado. Poco a poco han salido a la luz los escándalos del Fosyga, de la DNE, del Ministerio de Agricultura, de las contrataciones con los Nule, por citar algunos. Espero que ahora no salgan los escuderos del anterior gobierno a defender a “esos pobres funcionarios” del Ministerio de la Protección que están implicados en este doloroso escándalo.Ad portas de las elecciones para alcalde y concejales de los municipios, qué importante es reflexionar sobre ese voto que vamos a dejar en las urnas. Cali y el Valle no han sido ajenos a estos hechos corruptos que nos avergüenzan y nos llenan de rabia e indignación ciudadana.Lastimosamente, cuando se mira esa baraja de candidatos a la Alcaldía de Cali las sombras de dudas oscurecen el panorama. Cada uno de ellos habla más mal del otro, en un círculo vicioso que no termina y que ahonda aún más la desconfianza. Es el momento no sólo de mirar a los candidatos sino también a quiénes los rodean. Si uno tiene al ex gobernador Abadía de asesor y al inefable médico Óscar Ayala (‘el cerebro’ de Apolinar) entre bambalinas no se puede esperar nada bueno. Si todas las fuentes coinciden en que uno de los candidatos es el que más cuota pide, el rey de la coima, piénselo bien antes de depositar su voto en octubre próximo. Si ese aspirante tiene abiertas varias investigaciones por detrimento patrimonial, cohecho o malversación de fondos, medítelo. Si sus actuaciones al frente de una u otra entidad no han sido las más claras, reflexione un poco. A veces siente uno que mencionar esto es como arar en el desierto, porque al final los mismos van a votar por los mismos y el resto se va a quedar en la casa, pero tenemos que insistir. Esta capital debe reconstruir su confianza en los políticos, en la figura del Alcalde, en los concejales, en la Policía... No más decepciones, estamos cansados en esta ciudad de las historias de robos, de chanchullos, de negociados, de proyectos que nacen bien y se tuercen en el camino. De iniciativas que comienzan con una plata y terminan costando el doble. Estamos ‘mamados’ de vueltas de tuerca para no hacer licitaciones. Ya no más, bandidos, suelten a Cali. Váyanse, no los queremos, permitan que esta ciudad, que este departamento prospere. La política es el arte de servir a los demás con obras, con proyectos sociales, no el de enriquecerse a uno mismo y sus compinches.La mafia de la corrupción es muy grande en Cali y está compuesta por políticos, líderes de barrio, ex funcionarios, contratistas, abogados, periodistas. Esa mafia es perversa y se comporta como tal para evitar que esos procesos cambien. En Cali lo hemos visto una y otra vez. Por eso ellos escogen los candidatos afines a sus propósitos, sin importar si están preparados para dirigir los destinos de esta capital. ¡No más ratas en esta ciudad! Esa tiene que ser la cruzada. No más gente que se robe el presupuesto. No más contratos abusivos. No más esguinces a la ley para no hacer licitaciones. No más concejos entregados. No más diputados arrodillados y complacientes. No más gobernadores sucios. No más trampas en las elecciones. No más votos comprados. ¡No más políticos cochinos, torcidos, corruptos!

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