¿No sabe quién soy yo?

Marzo 05, 2015 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

La bochornosa actitud de Nicolás Gaviria agrediendo e insultando a unos agentes de Policía en Bogotá y su ya tristemente famoso “usted no sabe quién soy yo”, desató una ola de indignación en el país a través de las redes sociales y cuanto comentario callejero se ha producido alrededor de este hecho.Esta reprochable actitud de Gaviria, el ‘patansuelo’ con malos tragos es más común de lo que queremos aceptar. Lo cierto es que muchos colombianos llevan un ‘gavirita en su corazón’ y se sienten por encima de la ley, ya sea por su apellido, por su dinero, por el papá con plata o simplemente porque se consideran de mejor familia que cualquier autoridad que ose hacerles un requerimiento.El ‘usted no sabe quién soy yo’ lo he escuchado en discotecas, en leves choques de automóviles, en las filas de los bancos, en los despachos de la Alcaldía, entre jóvenes universitarios. Periodistas, políticos, artistas, deportistas, médicos, banqueros, ninguno ha sido inmune al ‘usted no sabe quién soy yo’. Y la verdad es que muchos de los que se rasgan las vestiduras son los mismos que han apelado al mismo agresivo procedimiento de Gaviria, solo que en esas oportunidades no hay cámara.Lo más triste es que si no hubiera existido video, pues Gaviria estaría tranquilo en su apartamento del norte bogotano, contando la aventura a sus ‘amigotes’, ‘chicaneando’ en el carro de papi y fantaseando cual traqueto, con que es el dueño del mundo porque tiene primo presidente. Lo que sí resulta evidente es que el ‘patansuelo’ sí se movió y conexiones sí tiene porque logró que no amaneciera en una estación de Policía por irrespeto a la autoridad o se llevara una tremenda paliza por parte de alguno de los agentes, que para otros casos sí golpean primero y luego preguntan (sino revisen los videos en Potrerogrande, marchas, protestas de estudiantes, etc). “Los voy a trasladar al Chocó”; “usted no sabe quién soy yo”, “usted sólo tiene hasta quinto de primaria”, palabras dichas por Gaviria resultan tan demoledoras, pero tan reales en un país de castas como este. Los pobres policías intimidados por el ‘patansuelo’ qué se iban a atrever a ejercer su autoridad, habrán pensando: “Vaya y resulte que sí nos mandan pal Chocó, adonde ese poco de gente pobre cuando si le damos manejo a esto nos quedamos acá en la rumba bogotana con los niños ricos de la capital”.Como en otras oportunidades, aquí volvió a quedar demostrado que la ley y la fuerza de las autoridades dependen del ‘marrano’.

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