Más allá del Petronio

Febrero 10, 2017 - 10:51 a.m. Por: Gerardo Quintero

No creo que haya un evento cultural en Cali que convoque a tanta gente, impregnada de tal efusividad y alegría, como el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez. 900 artistas de todo el Litoral Pacífico y del norte caucano traídos especialmente para este evento demuestran el esfuerzo por hacer del Festival un verdadero encuentro de cohesión e inclusión social. Si alguien tiene alguna duda de que Cali es la capital negra de Colombia que se dé una pasada por el Petronio. Por eso y como cada vez el Petronio se vuelve más grande, es impostergable comenzar a debatir su escenario, el lugar en el que tiene que realizarse. Primero fue en Los Cristales y se quedó corto, ahora se llevó a cabo en la Plaza de Toros y el Coso Taurino tuvo un lleno a reventar. El Festival del Petronio es uno de los cinco certámenes musicales autóctonos más importantes de Colombia. El impulso que se le ha dado permite avizorar que el Petronio muy pronto se convertirá en sitio de perigrinaje cultural desde poblaciones de Antioquia, Cauca, Nariño, Chocó, Risaralda y, en general, de todos aquellos departamentos que tengan un vínculo especial con el Pacífico colombiano.Por eso urge sacar al Petronio de la Plaza de Toros. La masa de gente del sábado y domingo era impresionante. Miles de personas se quedaron afuera. Faltó poco apara una asonada, porque los asistentes querían entrar, como fuera, a un escenario atestado de público. Esto lo que abre, además, es un debate de que en Cali se piensa y construye de todo, menos un escenario para grandes conciertos o para actividades culturales de este tipo. Es hora de que la ciudad piense en su actividad lúdica, en el sitio donde nos encontraremos todos, sin distingos de razas, estratos o religión.Es absurdo, por ejemplo, que grandes artistas de la salsa se tengan que presentar en el Teatro Jorge Isaacs. Un sitio incómodo para este tipo de actividades, con poca acústica y que no está ubicado en el mejor sitio de la ciudad, hay que reconocerlo. Esta es la realidad. No son pocos los conciertos que la ciudad se ha perdido por no contar con un escenario acorde para tal fin. Tampoco podemos negar que los artistas de renombre tienen que presentarse o en el Teatro Municipal o en el Estadio, porque no hay más opciones. Es hora de que Cali tenga un escenario respetable, con calidad sonora y que nos haga sentir orgullosos de nuestras expresiones artísticas.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad