Los paros de Santos

Abril 17, 2014 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

No pudieron llegar en peor momento para el presidente Santos los paros que se avecinan. Mientras el candidato presidente enfrenta el desgaste de su administración y cuando falta apenas un mes largo para las elecciones, se le viene a Santos un paro del sector agropecuario el 28 de abril, y otro de campesinos, indígenas y afros el 5 de mayo.Aunque sin duda estas manifestaciones serán aprovechadas por los sectores políticos contrarios al mandatario que busca su reelección, no se puede desconocer que las mismas tienen justificación en la medida que muchos de los reclamos de estos sectores no se han cumplido.De hecho, la cumbre agraria campesina, realizada hace unos meses, reveló un documento en el que hacían serios cuestionamientos al Gobierno por no resolver temas como los cultivos de coca y las zonas de reserva campesina, entre otros. Además, los consabidos Tratados de Libre Comercio que firmaron Santos y su antecesor no han hecho otra cosa que acabar con los ingresos del pequeño campesino aumentando esa brecha de desigualdad que hoy le pasa su cuenta de cobro a Santos.No será fácil para el Presidente en camino de reelección desactivar estas protestas. Por un lado, sentirá la presión de las fuerzas opositoras señalándolo de todos los males del campo, cuando sabemos que se trata de un problema que no ha tenido solución en décadas. Si el Gobierno desactiva estas movilizaciones atendiendo las peticiones de los reclamantes, dirán que la ‘mermelada’ pasó del Congreso al campo colombiano. Pero, si por el contrario, el Gobierno Santos hace lo que todos los presidentes han realizado en el pasado, es decir, prometer y prometer, sumado a la consabida represión que se utiliza para contrarrestar estas protestas (amparados en que siempre la guerrilla está detrás de cualquier paro en Colombia) entonces no faltarán las comparaciones con Venezuela, que Santos no respeta los derechos humanos y que nos encaminamos al ‘Castrochavismo’.Tampoco podrá Santos hacerse el de la ‘vista gorda’, como en el pasado, y preguntarse dónde está el paro, pues ya fue castigado una vez por esas inoportunas declaraciones y perderá tiempo precioso para evitar que estas marchas deterioren aún más su alicaída imagen entre muchos colombianos.Indudablemente esta será una semana de mucha reflexión para el presidente-candidato porque de cómo resuelva las marchas que se avecinan sabremos si Santos se encamina hacia su calvario o hacia su resurrección política.

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