Las Farc y narcotráfico

Noviembre 28, 2013 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

Hoy comienza uno de los puntos más complejos del proceso de paz que se desarrolla en La Habana con la guerrilla de las Farc. La búsqueda de una solución al problema de las drogas ilícitas se erige como una apuesta crucial para el desarrollo efectivo de estas conversaciones. ¿Cómo lograr que las Farc dejen un negocio ilícito que de acuerdo con el Ministerio de Defensa les produce entre 2.400 y 3.500 millones de dólares al año?Sin duda, este punto de la agenda será crucial para determinar el futuro del proceso de paz. A pesar de que sus principales voceros quieran tapar el sol con las manos, las Farc hoy son considerados el principal cartel del narcotráfico en el mundo. Aunque ellos sostengan que sólo cobran una especie de ‘vacuna’ por la salida de la base de coca y el cultivo de marihuana, las evidencias indican que varios de los frentes de esta guerrilla exportan la droga y tienen sus propias rutas para la distribución de los estupefacientes.Es una realidad que el incremento de las acciones de las Farc, a la par del aumento de sus hombres y frentes se debe a los dineros ensangrentados provenientes del narcotráfico.Por ello resulta de vital importancia, para lo que se ha denominado el posconflicto, que esta guerrilla abandone esta práctica. Sin embargo, el desmonte del negocio del narcotráfico de la guerrilla es apenas la punta del ‘iceberg’, porque sin soluciones concretas para las cerca de 60.000 familias que de acuerdo con la ONU viven de los cultivos de coca en el país, no se podrá lograr un acuerdo de paz que desactive el conflicto en zonas como la región del Pacífico y el Putumayo.No bastará con que las Farc manifiesten que se marginan del control del narcotráfico porque simplemente llegarán las bandas criminales a ocupar ese espacio, a sangre y fuego.El reto es cómo lograr que sin las Farc, estas zonas recuperen su vocación agrícola, que la sustitución de cultivos ilícitos sea una realidad y que sus habitantes no tengan que recurrir, de nuevo, a la siembra de matas de coca y marihuana porque ni siquiera tienen vías para sacar sus productos de pancoger.Solo con real presencia del Estado, acompañando seguramente a los desmovilizados que serán los encargados del proceso de restitución, será posible modificar la estructura delincuencial de zonas que han sido olvidadas por años y donde la ley del más violento es la que se ha impuesto por décadas.

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