La política del miedo

Abril 04, 2013 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

“Exigimos respeto y reconocimiento a nuestros militares y policías y que no se haga política a costo de su trabajo por Colombia”, dijo el presidente Juan Manuel Santos, sin dirigirse a nadie en particular, pero al final todos sabemos a quiénes se está refiriendo.No hay nada mejor para conseguir votos que hacer la política del miedo. Entre más temores se le genere a una comunidad, más posibilidades hay de revertir eso en sufragios. Hoy, varios miedos se quieren extrapolar entre los colombianos. Unos trinan que el presidente Santos es un traicionero que vendió a Uribe, otros lo tachan de comunista (hágame el favor) y que está aliado al ‘loquito’ Maduro para hacer una Colombia chavista. Otros se encargan de hacer llover en las redes sociales ideas de que los militares están desmotivados por los diálogos de paz y que ya no hacen operativos en contra de la guerrilla, mientras la realidad demuestra que siguen cayendo los cabecillas de la subversión y cada día entre seis y siete guerrilleros se desmovilizan.La política del miedo o del terror no tiene límites. Cuando se busca ganar terreno en la política se aplica la máxima atribuida alternativamente a Voltaire y a Beaumarchais, “calumniad, que algo quedará”. Pues hoy, los enemigos del presidente Santos han optado por simplificar el ejercicio del debate diciendo que el mandatario es poco menos que el hombre que ferió el país a la guerrilla y que está abriendo el camino para instaurar un régimen en alianza con las Farc. ¿Alguien puede creer semejante despropósito? Pues a la luz de los furiosos comentarios en las páginas web, parece que sí. La intención de estos desatinados comentarios tienen el propósito de sembrar el terror en la población y crear un clima desfavorable hacia la gestión del presidente Santos. Suponer que el Jefe de Estado tiene algo en común con las Farc, es como creer que el procurador Ordóñez es amigo del matrimonio homosexual. El Ejército no ha aflojado sus operaciones y el país no va rumbo a la bancarrota como quieren hacerlo ver algunos opositores al Gobierno. No se trata de generar unanimismo alrededor del presidente Santos, ni tampoco pienso que el que tenga observaciones al proceso de negociación con las Farc sea un enemigo de la paz, pero sí creo que es el momento de debatir con ideas, dejar atrás la política del terror y no prestarse para replicar exabruptos que en nada contribuyen al verdadero ejercicio de la política.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad