La mafia de las encuestas

Agosto 06, 2015 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

El patético entramado de la política nacional tiene un nuevo ingrediente al cual no se le había prestado mayor atención, pero que resulta definitivo para torcer a eso que llaman la opinión pública. Acá todo tiene un costo, ser concejal implica invertir unos $2.000 millones, al Congreso unos $5.000 millones, dependiendo de si se quiere ser representante o senador y así por el estilo. Pues bien, liderar una encuesta o aparecer en ella, también tiene su costo. La proliferación de sondeos, con tan diversos resultados, no deja de asombrar. Algo torcido hay allí, más cuando se escuchan tantos rumores sobre lo que cuesta que a un candidato lo pongan a sonar.El negocio, según me han revelado algunos aspirantes a cargos públicos, es sencillo. Pague entre diez y doce millones de pesos, y lo ponemos a figurar la encuesta. Si tiene un poco más de dinero es posible que la gane, pero sino no los tiene, pues lo ponemos de segundo. La mafia de las encuestas, no solo en Cali sino en Colombia, debería tener un freno, pero el Centro Nacional de Consultoría ni se da por enterada. La verdad, no les creo nada. Dime cuánto tienes y te diré en qué posición te pongo en la consulta. Para muestra un botón, una encuesta de septiembre del 2011, a un mes de las elecciones, ponía a ganar a Castrillón la alcaldía de Cali, con más de diez puntos de diferencia sobre Rodrigo Guerrero, ya sabemos cómo quedó…La manipulación de las encuestas es todo un ‘arte’, que busca confundir a electorado y pescar en río revuelto en época de elecciones. Hasta hace unas semanas nos preguntábamos por qué Maurice Armitage figuraba en los últimos lugares de la encuesta siendo un candidato con tanta aceptación en la ciudad, y de repente esta semana ya está de segundo, sin ninguna explicación. En Bogotá, Clara López era quien lideraba las preferencias y Enrique Peñalosa figuraba de último, ahora, si fuera por los resultados de la última medición, la candidata del Polo debería retirarse. En Medellín, Carlos Alonso Salazar, con gran recordación por su pasada administración, mágicamente fue desterrado de los puestos de vanguardia.En época electoral surgen una cantidad de empresas encuestadoras que nadie conoce. El negocio va de la mano, también, con una serie de periodistas que se dedican a replicar esos resultados sin mayor rigor y sin preguntarse, aunque sea una vez, sobre la trayectoria de esas firmas. No me extraña que el negocio vaya de la mano entre periodistas y empresas encuestadoras. Al final de las contiendas, después del gran trabajo sucio, estas firmas lo único que hacen es dejarle la sensación a los ciudadanos que solo deben escoger entre dos opciones y que su voto solo es útil si sufragan por alguno de los nombres que quieren posicionar estas empresas. La manipulación está servida. Por eso, lo reitero, la mafia de las encuestas es otra pieza más del engranaje de la sucia política que nos invade.

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