La hora de la paz

La hora de la paz

Enero 26, 2012 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

Si las Farc liberan a los secuestrados, se comprometen a no realizar más secuestros y declaran un cese el fuego, como está reclamando el Gobierno Nacional y el país en general, no veo por qué no se puede abrir el camino a una salida negociada del conflicto.Entiendo los temores de la gran mayoría de la sociedad colombiana. El engaño que padecimos por cuenta de los fracasados y dilatados diálogos del Caguán dejaron maltrecha cualquier posibilidad de acercarse, por la vía de la negociación, a este grupo guerrillero.Sin embargo, también creo que el presidente Juan Manuel Santos es el hombre indicado para conducirnos a una salida que evite miles de muertos en los próximos años. Si logramos superar el natural rechazo que entre los colombianos genera cualquier declaración de las Farc y si podemos romper la sensación de que en cada palabra de un jefe de esta guerrilla hay una trapisonda escondida, podríamos comenzar un proceso que tal vez nos conduzca a una reconciliación.No creo en la tierra arrasada, respeto a quienes consideren que esa es la única opción, pero si llevamos 50 años derramando sangre y si ni siquiera en el gobierno de la seguridad democrática se logró destruir el entramado de las Farc, por qué no apostarle a un encuentro de voluntades, reales, lógicamente. Ingenuo, pacifista, blando, no me importan esos apelativos. Me niego a creer que no podamos parar este abanico de dolor y sangre que recorre los campos colombianos con algo distinto que no sea a bala y motosierra. El discurso de Timochenko abre una puerta. Me resulta claro que desea dar una vuelta de tuerca a la historia de las Farc. No se trata de que abramos la puerta para que vuelvan los ladrones, sólo se trata de dejar un espacio abierto para una reconciliación real. Las alertas deben estar prendidas, pero no neguemos esa posibilidad, nuestros hijos se la merecen.Leo en las cartas de Timochenko a un hombre cansado de la guerra, que sabe que le llegó la hora de confrontar años y años de lucha infructuosa, que ha llenado de luto a miles de familias en Colombia. El presidente Santos tendió un puente, no tengo dudas de que él, desde lo que representa, es quien realmente puede conducir a buen puerto una salida negociada. Es la hora de la paz, serán necesarios algunos sacrificios y habrá que tragarse varios ‘sapos’, pero la mesa está servida. Señor Timochenko, el balón está en su cancha.

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