La brecha educativa

Mayo 31, 2012 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

La educación pública básica y secundaria navega en un mar de crisis. Las cifras lo dicen todo. Más de dos millones de estudiantes de primaria de colegios oficiales tienen el más bajo desempeño, de acuerdo con las pruebas Saber, implementadas por el Estado.La situación se torna tan delicada que este miércoles los maestros de colegios oficiales realizaron a nivel nacional una protesta porque consideran que es imposible obtener calidad con grupos de estudiantes de 40 y 50 alumnos apiñados en un salón, con maestros escasamente preparados y con proyectos de extender jornadas sin planeación alguna.Esa brecha de desigualdad entre la educación pública y la privada cada vez es más honda y, a la par, florecen las inequidades y se agrava una brecha social por la escasa preparación de los sectores más deprimidos, que finalmente son los que acceden a la educación pública. No hace mucho tiempo conseguir un cupo en algún centro educativo oficial era un maratónico esfuerzo por la exigencia y la calidad educativa que se impartía. Era posible observar a niños y adolescentes de diferentes capas sociales interactuando en los colegios oficiales, pero los nuevos modelos educativos comenzaron a modificar estos procesos, en detrimento de la educación pública.Hoy, ni siquiera entre los 50 mejores colegios de Cali aparece una institución oficial. La brecha educativa se ahondó y los jóvenes bachilleres de estas instituciones salen con unas deficiencias mayúsculas que les impide incluso acceder con buenas bases a su espacio natural, la universidad estatal. Los colegios privados, con costos inalcanzables para la mayoría de colombianos, imparten la mejor preparación, dejando por el suelo a esa gran masa de población de los sectores populares que observa impotente como sus posibilidades de revertir su pobreza a través de la educación se ve frustrada por un deficiente modelo que no logra igualdad ni equidad.Esa es la locomotora real a la que le debería apostar el presidente Juan Manuel Santos. Un pueblo sin educación, sin conocimiento, sin acceso a las tecnologías, es un pueblo frustrado, inútil, poco preparado para enfrentar los retos del futuro. Si de verdad Colombia quiere dar un salto cualitativo y no ahondar sus desigualdades sociales, deberá apostarle a mejorar las condiciones educativas de los más humildes.

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