Izquierda huérfana

Izquierda huérfana

Marzo 07, 2013 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

El fallecimiento de Hugo Chávez no sólo deja un vacío de poder en Venezuela: también abre un boquete en el liderazgo de los movimientos de izquierda en el Continente.Desde su llegada al poder, Chávez conquistó una gran masa de inconformes a través de su carisma, sus posiciones antagónicas frente a Estados Unidos, su elocuencia manifiesta y sus petrodólares, que alcanzaron a permear a una serie de países alineados con el modelo bolivariano.La estatura de líder no se le puede desconocer al Comandante venezolano, aunque sus propósitos se hayan quedado a mitad de camino. Pero lo que se abre ahora para la izquierda continental es descifrar quién puede recoger las banderas de Chávez o si, por el contrario, estas se marchitarán ante la muerte del caudillo.Dos modelos entonces se enfrentan dentro de la propia izquierda. Por un lado, uno liderado por el modelo brasileño, representado en Lula da Silva y, ahora, por Dilma Rousseff. Este, más ortodoxo en lo económico y menos confrontador con Estados Unidos y los partidos tradicionales, tiene en Ollanta Umala y José Mujica a sus actuales exponentes. Ninguno de ellos con interés de recoger las banderas chavistas y sin la fuerza arrasadora del venezolano para emprender una empresa de esas características. En el otro lado del espectro, tres candidatos se muestran como los continuadores del chavismo. Por un lado, Nicolás Maduro, con poca formación intelectual y sin el carisma y decisión de su mentor; Cristina Fernández, con poca maniobralidad en su país y envuelta en escándalos de corrupción, y Rafael Correa, el intelectual del Socialismo del Siglo XXI y recién reelecto para un nuevo periodo en Ecuador.Este último será quien seguramente se convertirá en el adalid del movimiento chavista en el Continente. Correa tiene a su favor que puede presentar logros en la disminución de pobreza en su país, el cual ha crecido de manera sostenida en los últimos seis semestres en tasas cercanas al 9% y no tiene problemas internos, como si los padecen Maduro y Fernández. Sin la espesa sombra de Chávez a su espalda, Correa se posiciona en el escenario político y con un discurso más pragmático puede alinear una fuerza socialista en América Latina. Su gran desventaja es que Ecuador es un país pequeño, con poco peso en el entramado político de la región y sin los petrodólares que sustentaron el modelo bolivariano del Comandante. Sin embargo, Correa es más astuto que Chávez y menos emocional. Sabe cazar peleas y no todas al tiempo. Correa y Fernández, sin lugar a dudas, serán las dos vertientes que intentarán capitalizar la orfandad de la izquierda latinoamericana.

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