Iluminando nostalgias

Iluminando nostalgias

Febrero 10, 2017 - 10:52 a.m. Por: Gerardo Quintero

Cali está en deuda con el corredor de las calles 25 y 26. Por eso comparto la apuesta de la Alcaldía de llevar el alumbrado decembrino a esta vía marginada, insegura y olvidada por todos.Para entender la importancia de la Calle 25 hay que remontarse a los albores del Siglo 20 y recordar que esta vía fue el segundo paso que se construyó en la ciudad, en 1918, después de la Avenida Boyacá, que comenzaba cerca de las ceibas del actual Paseo Bolívar. La capital del Valle era apenas un villorrio y el también denominado Camellón de la Estación del Ferrocarril fue paso obligado para los primeros automóviles que habían llegado a mediados de los años diez y para los carruajes de tiro, también llamados Victorias, por su procedencia inglesa. Con los años, esa Calle 25, también rebautizada como Avenida Miguel López Muñoz, fue custodiada por centenares de palmeras, que hacían de esta una de las vías más bellas de Cali. La modernidad fue marchitando la vía, la Calle 25 se fue llenando de cantinas, inquilinatos y lupanares que servían de refugio clandestino a los trabajadores del ferrocarril. La explosión del 7 de agosto de 1956 pudo cambiar su historia, pero no, la Calle 25 continuó eternamente olvidada mientras edificaciones de extraordinaria belleza e importancia arquitectónica, como Molinos Titán y las bodegas del Ferrocarril, se fueron hundiendo en medio de la suciedad, el deterioro y el descuido de los caleños y de sus administraciones.Hoy surge una gran oportunidad para recuperar una zona habitada por indigentes, surcada por una extenso colchón verde utilizado más por delincuentes y drogadictos que por la comunidad. Más allá de la polémica de que si la Administración actuó precipitadamente trasladando el alumbrado a este sitio o del eterno debate de que se va a generar un trancón (igual que en la Avenida Colombia), lo que tenemos que hacer ahora es empujar este barco y exigirle a la Administración local que aproveche el momento para meterse de lleno en la transformación de la Calle 25. No estoy de acuerdo con todas esas voces cuestionadaras que pretenden revaluar la Calle 25 como un sitio para visitar durante el alumbrado decembrino. Muchos de los que hoy cuestionan, entre ellos varios concejales, nunca han hecho nada, ni siquiera han presentado un proyecto para recuperar la zona. Entonces no me parece oportuno torpedear lo que puede ser un comienzo y un compromiso de la Administración por salvar una vía patrimonio de la ciudad.Conozco de antemano que Jorge Iván Ospina ha soñado con recuperar este corredor. Desde sus días en la Administración de Jhon Maro Rodríguez, al frente de la Secretaría de Gobierno, planteó algunas alternativas para cambiarle la cara a este lugar. Ahora que está al frente de los destinos de la ciudad no puede ser inferior a ese propósito. Sé que el Alcalde está preocupado por la seguridad y por eso ha enviado una gran fuerza disponible de la Policía para que ejerza control y vigilancia. También supe que el médico Ospina está preocupado porque los sectores de estratos medios no vayan a La 25 por los temores que se han planteado. Pero todo esto se va a superar en la medida en que haya vigilancia permanente y que la comunidad se sienta en confianza para recorrer y admirar el alumbrado.Lo importante y trascendental pasa más allá de la fiesta decembrina. Esta gran avenida, conectada con el río Cali, la vieja estación del tren, las bodegas de la licorera y los generosos espacios de las bodegas del ferrocarril perfectamente podría convertirse en un corredor cultural, llena de bibliotecas, cafés, exposiciones de arte y escenarios de conferencias de intelectuales que nos visiten. Hay que comenzar a soñar, los caleños debemos caminar esta zona, por eso hay que visitar el alumbrado y notificarle a la Alcaldía que estamos listos para recuperar el evocador Camellón de la Estación del Ferrocarril.

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