Iluminando la nostalgia

Iluminando la nostalgia

Noviembre 18, 2010 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

Cali está en deuda con el corredor de las calles 25 y 26. Por eso comparto la apuesta de la Alcaldía de llevar el alumbrado decembrino a esta vía marginada, insegura y olvidada por todos.Para entender la importancia de la Calle 25 hay que remontarse a los albores del Siglo 20 y recordar que esta vía fue el segundo paso que se construyó en la ciudad, en 1918, después de la Avenida Boyacá, que comenzaba cerca de las ceibas del actual Paseo Bolívar. La capital del Valle era apenas un villorrio y el también denominado Camellón de la Estación del Ferrocarril fue paso obligado para los primeros automóviles que habían llegado a mediados de los años diez y para los carruajes de tiro, también llamados victorias, por su procedencia inglesa. Con los años, esa Calle 25, también rebautizada como Avenida Miguel López Muñoz, fue custodiada por centenares de palmeras, que hacían de esta una de las vías más bellas de Cali. La modernidad fue marchitando la vía, la Calle 25 se fue llenando de cantinas, inquilinatos y lupanares que servían de refugio clandestino a los trabajadores del ferrocarril. La explosión del 7 de agosto de 1956 pudo cambiar su historia, pero no, la Calle 25 continuó eternamente olvidada mientras edificaciones de extraordinaria belleza e importancia arquitectónica, como Molinos Titán y las bodegas del Ferrocarril, se fueron hundiendo en medio de la suciedad, el deterioro y el descuido de los caleños. Hoy surge una gran oportunidad para recuperar una zona habitada por indigentes, surcada por un extenso colchón verde utilizado más por delincuentes y drogadictos que por la comunidad. Conozco de antemano que Jorge Iván Ospina ha soñado con recuperar este corredor. Desde sus días en la Administración de Jhon Maro, al frente de la Secretaría de Gobierno, planteó alternativas para cambiarle la cara a este lugar. Ahora que está al frente de los destinos de la ciudad no puede ser inferior a ese propósito. Esta gran avenida, conectada con el río Cali, la vieja estación del tren, las bodegas de la licorera y los generosos espacios de las bodegas del ferrocarril perfectamente podría convertirse en un corredor cultural, con bibliotecas, cafés y exposiciones de arte. Hay que comenzar a soñar, los caleños debemos descubrir esta zona, por eso hay que visitar el alumbrado y notificarle a la Alcaldía que estamos listos para recuperar el evocador Camellón de la Estación del Ferrocarril.

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