Héroes de verdad

Agosto 18, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

“Ahí donde la ve, Ingrit es un diablo en el ring. Rápida, maliciosa, inteligente, técnica. Y pega duro, como una mula”. Así se expresaba de la boxeadora caucana Ingrit Valencia su descubridor y primer entrenador, Jorge Aguirre, en una nota publicada hace seis años en este diario y escrita por Santiago Cruz.Allí el reportero lograba escarbar en el alma de la entonces poco conocida deportista, que hoy ya tiene una medalla de bronce asegurada en los Juegos Olímpicos y puede ir por más. Aunque ya le había dado una presea a Colombia en los juegos de Odesur continuaba peleando por algo más que eso, su vida misma estaba en juego. Ayer, el mismo Aguirre le recordó a Leonard, otro reportero de esta casa periodística con nombre de boxeador famoso, que Ingrit vivió a la orilla del río en la Urbanización Desepaz, donde aguantó mucha hambre y vivió en condiciones terribles con un piso de tierra en un rancho de esterilla. “Una vez me la llevé a entrenar para sacarla de la casa, porque iba a llegar el Esmad que con maquinaria y perros iban a desalojarlos. Eso fue terrible”. Durante los cuatro años siguientes pocos se acordaron de ella, solo sus ganas de darle un nocaut a la miseria permitieron que hoy su nombre esté en boca de todos los colombianos. Su historia de pobreza es la misma de Caterine Ibarguen, la misma de Óscar Figueroa. Los tres, además, afectados por la violencia de este país. En uno u otro momento sus familias tuvieron que salir huyendo porque los iban a matar o porque los iban a desalojar.Imaginen los resultados si a estos deportistas, que son los que de verdad han hecho brillar a este país, se les brindaran, desde el comienzo, las condiciones mínimas para su desarrollo. Es increíble que aún no hayamos entendido que no es el fútbol el que nos pone en el firmamento deportivo y, sin embargo, todos los recursos se van a mejorar sus estadios, crear escuelas de fútbol, volver vedetes a futbolistas borrachines y graduarlos de estrellas rutilantes, de poco esfuerzo. Mientras tanto, los otros deportes que realmente nos han dado gloria, como el boxeo, pesas, bicicross, salto triple, entre otros, sobreviven en medio de la miseria. Sobreviven porque hay talentos naturales, entrenadores como Aguirre que trabajan en silencio, a los que ni siquiera llevan a los Olímpicos y que la gran mayoría de veces han sacado de sus propios recursos (pocos, por demás) para subsidiar un transporte, un desayuno y no dejar perder esas joyas que ellos descubrieron.Mientras el fútbol cada vez está más sucio por cuenta de sus deshonestos dirigentes, por el narcotráfico, por la violencia de sus hinchas, por su vedetismo legendario, otros deportes, en silencio y con un mínimo apoyo, muestran la mejor cara de una nación que poco sabe de ganar.Sigue en Twitter @Gerardoquinte

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