Fútbol narcotizado

Septiembre 27, 2012 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

Las declaraciones del presidente de Millonarios en las que propone devolver los títulos en los que tuvo incidencia el narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha, revivió una vieja herida aún no cicratizada en el fútbol colombiano. La presencia de dineros calientes permeó a la gran mayoría de equipos del rentado. Sin embargo, en ese momento y aún hoy hay quienes intentan por todas las formas ocultar esta realidad que mancha la historia del fútbol colombiano. Con la complicidad de periodistas, directivos, la Fifa, políticos, los propios fanáticos y todo lo que se mueve en el ambiente futbolero, el narcotráfico irrumpió en este deporte, como en otras instituciones del país, y lo contaminó sin que se alzaran voces para mostrar esta realidad, ante el evidente temor que generaba esta ‘clase emergente’.No hay duda de que si esos dineros del narcotráfico no hubiesen entrado al fútbol profesional equipos como América, Millonarios y Nacional no hubieran alcanzado las estrellas que consiguieron en el rentado colombiano y tampoco el prestigio en el concierto internacional.Hoy muchos se rasgan las vestiduras con las declaraciones de Felipe Gaitán, el presidente de Millonarios, pero son los mismos (periodistas, deportistas y demás) que en su época callaron o simplemente se beneficiaron de esa ‘bonanza’ económica, en la que no había que hacer preguntas sino simplemente recibir dineros a manos llenas, asistir a las fiestas de los narcos y codearse con los patrones. El fútbol colombiano es mafioso y eso no ha cambiado. Los vínculos con narcotraficantes y paramilitares continúan, en la A y en la B. Equipos que no pagan a sus jugadores los servicios de salud, contratos por debajo de cuerda, premios sorpresa a los deportistas consentidos venidos de ‘amigos invisibles’, entrenadores que cobran por poner a determinados jugadores, dirigentes que venden un equipo lleno de deudas para comprar acciones en otro y volverse presidente del club. Lo que propone Gaitán es un simple gesto de dignidad, un ‘mea culpa’ que jamás ninguno de estos ‘prístinos’ dirigentes deportivos del fútbol nuestro ha estado ni cerca de hacer. Me temo que a Gaitán lo intentarán sacar del camino, porque esa honestidad en nuestro balompié resulta peligrosa para aquellos que quieren perpetuar esa mano negra que permea el fútbol desde hace décadas.

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