Estoy con los ciclistas

Agosto 20, 2015 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

“Habitantes del barrio San Antonio alegan que desde hace ya varios meses los ciclistas se han tomado el Parque del Acueducto para realizar entrenos”. Leo una y otra vez esta noticia publicada por El País en su sección local y no logro comprender cómo unos vecinos de este sector se unen para protestar contra una sana actividad deportiva. Y no lo entiendo porque si hay un parque subutilizado y peligroso en Cali es precisamente el Parque del Acueducto. La verdad no creo que ni siquiera alguno de quienes reclaman utilicen el parque para nada. Y es que cómo lo van a utilizar si por décadas este parque, cercano a la Avenida Circunvalar, ha sido refugio de drogadictos, jíbaros y ladrones que encuentran en este espacio el lugar perfecto para sus actividades delictivas. No entiendo cómo un grupo de personas prefiere que ese espacio continúe tomado por la soledad y la delincuencia, a que allí unos jóvenes realicen una actividad deportiva sana, recreativa y que no le hace daño a nadie. La molestia de algunos vecinos llegó al punto que el fin de semana convocaron un plantón “para evitar destrucción y vandalismo de los practicantes de bicimontañismo y todoterreno que nos están invadiendo nuestro parque”.La verdad no he visto la primera protesta de esa misma comunidad rechazando que en ese mismo parque metan toda la droga de Cali, que la vendan, que nadie pueda atravesar ese verde espacio porque simplemente lo violan o matan.Dice el lector Federico García, con mucho tino: “No entiendo a los vecinos del parque, prefieren a los que consumen droga que siempre son más de 15 en la zona alta del mismo o ahora se están haciendo los que no saben o no ven. He pasado trotando por el sitio y se pueden observar frescos pegándole a la bareta a cualquier hora del día…”. Uno de los más graves problemas de convivencia que tiene Cali es precisamente que de los parques fueron desalojadas las familias, los deportistas, porque los drogadictos y los jíbaros se los tomaron. Entonces, cómo es posible que si un grupo de jóvenes ha logrado arrebatar ese espacio a estos funestos personajes, llegue un grupo de personas a oponerse porque “van a destruir el parque”, qué contrasentido.La Personería y la Secretaría de Bienestar Social deben aprovechar esta situación para demostrar que se puede volver a los parques, que se puede crear un ejemplo de convivencia y de esfuerzo conjunto entre la comunidad y deportistas para recuperar unos espacios que ya no nos pertenecen, porque la delincuencia se los apropió, es la verdad. Ojalá a otros parques de Cali, en los que no es posible ni asomarse porque se convirtieron en oficinas de sicarios, venta y consumo de alucinógenos, llegara una tropa de ciclistas para recuperarlos.

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