El triunfo hispano

Noviembre 08, 2012 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

El triunfo del martes del presidente Barack Obama es el triunfo de las minorías en Estados Unidos. Por primera vez segmentos organizados de esta gran nación, que hace menos de 40 años no permitía en algunos estados que su población negra compartiera un bus o una universidad con la comunidad blanca, y que hoy tiene un afroamericano dirigiendo sus destinos, fueron decisivos en la reelección del presidente. Mujeres, afroamericanos y la población latina expresaron su contundente rechazo a las políticas retrógradas, excluyentes y marginales del republicano Mitt Romney. Ese apoyo del electorado hispano a Obama representó el 70% del total de la votación de esta comunidad, la de mayor crecimiento en Estados Unidos. La deuda, entonces, del presidente afroamericano con la comunidad latina es grande. Los republicanos, en su soberbia manifiesta que despreció el empuje hispano, ahora se rasgan las vestiduras y comienzan a reconocer que si no cambian su mirada hacia los inmigrantes latinoamericanos, difícilmente retomarán la Casa Blanca. Históricamente la comunidad hispanoparlante ha sido más cercana a los demócratas, pero en los últimos años y por cuenta de los errores de Bush y compañía con sus reaccionarias políticas antimigratorias, los anuncios de la construcción de un muro en la frontera con México y las deportaciones masivas, agrietaron aún más la confianza hacia este partido.Obama se movió estratégicamente, lanzó mensajes en perfecto español, anunció, de nuevo, que promoverá una reforma migratoria, y antes de elecciones congeló cualquier deportación de menores hispanos indocumentados que estuviesen estudiando. La fuerza latina se hizo sentir, cambiando el mapa electoral. Bastiones tradicionales de los republicanos como Nevada, Colorado, Virginia, Florida y Nuevo México dieron el vuelco y fueron decisivos para el triunfo de Obama. Es una oportunidad histórica para la comunidad latina en Estados Unidos, que también suma por primera vez tres senadores de ese origen, con el triunfo de Tedd Cruz, en Texas. Es la hora de la reivindicación de una comunidad vilipendiada en el país del Norte. Es la hora de que esos ‘espaldas mojadas’ y ‘frijoleros’ demuestren por qué son considerados la minoría de más alta proyección poblacional e intelectual en Estados Unidos. Ojalá, Obama cumpla sus promesas.

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