El problema del agua

El problema del agua

Agosto 02, 2012 - 12:00 a.m. Por: Gerardo Quintero

Doce años de intervención y la sucesión de un número similar de gerentes en las Empresas Municipales no han podido resolver un tema crucial para la capital del Valle. Las alertas de un inminente racionamiento están prendidas, pero la falta de previsión por parte de las diferentes administraciones locales abruma. La capital del Valle es la única ciudad donde si llueve se va el agua porque viene muy sucia y si no llueve, pues también. Los caleños estamos ‘mamados’ del mismo cuento. Los diagnósticos están hechos, desde antes del 2000 sabíamos que había qué hacer, pero como siempre, nadie ejecutó ni tomó ninguna decisión. Las alternativas para solucionar la grave problemática que afronta Cali en el suministro de agua potable están allí y conviene recordar cuáles son. La construcción de un embalse en la parte alta del río Cali es una alternativa costosa, se habla de casi cien millones de dólares, y, al parecer, poco eficiente, pues serviría solamente para alimentar la red alta, es decir la que se nutre de las plantas La Reforma y San Antonio. Esto dejaría por fuera de una solución a la gran masa de población caleña que se nutre del río Cauca y que es la que más problemas presenta.Otra de las alternativas que se ha discutido es construir embalses en los ríos Timba, Guachinte, río Claro o Jamundí, que por su cercanía a Cali serían favorables para tomar el agua. Una propuesta también interesante es captar agua del embalse de Salvajina, está alternativa suena mucho entre los expertos porque sería agua con calidad garantizada, libre de las impurezas provenientes del río Palo y que permitiría alimentar a la red baja del oriente y norte de la ciudad.Otras propuestas, más ambiciosas, pero sin duda más costosas, hablan de hacer un trasvase de aguas del Pacífico a Cali, a través de ríos como el Grande y Yurumanguí, pero sin duda estas alternativas resultan muy costosas de emprender y tampoco se ha medido el impacto que tendría sobre el ecosistema de los Farallones.Las propuestas están sobre la mesa, ya no necesitamos más diagnósticos, es hora de tomar decisiones. Cali no puede esperar una emergencia para tomar una decisión que está por encima de cualquier otro proyecto. Se trata de garantizar el agua del futuro y la ciudad no puede darle largas a un asunto de supervivencia y calidad de vida.

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